Las recientes elecciones en Honduras, segundo país más pobre de América Latina
- CSCPR

- 6 dic 2025
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Por: Alejandro Torres Rivera, 4 de noviembre de 2025, San Juan, Puerto Rico

Honduras es un país centroamericano con costas hacia el Mar Caribe al norte, colinda con el Océano Pacífico y El Salvador al sur, al oeste con Guatemala y al este con Nicaragua. El país consta de 18 departamentos y 298 municipios. Tiene una población estimada de 10 millones de habitantes. Es un país multiétnico. Alcanzó su independencia el 15 de septiembre de 1821. Se considera uno de los países más pobres de América Latina.
El 28 de junio de 2009, su presidente constitucional, José Manuel (“Mel”) Zelaya Rosales, fue derrocado mediante una maniobra que involucró a los militares, al Congreso Nacional y a la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa. El presidente Zelaya había llegado a la presidencia de su país enero de 2006 luego de haber obtenido el triunfo en las elecciones.
En la noche del golpe, Zelaya fue sacado en pijamas de su casa por militares hondureños siendo trasladado a la base de la fuerza aérea Soto Cano y desde allí a Costa Rica. Esta instalación operó años antes durante la década de 1980 bajo el nombre de Parmerola. Fue utilizada por los Estados Unidos en la guerra sucia desarrollada contra el gobierno sandinista en Nicaragua. Fue en Honduras donde se estructuró el llamado Escándalo Irán/Contras, sustentado en la compra de armas y trasiego de drogas.
Se indica que las razones precipitantes del golpe de Estado contra el presidente Zelaya fueron varias. En ellas, se cuenta su intención de convocar una consulta al pueblo de una asamblea constituyente para la reformulación del estado hondureño. Así lo habían hecho antes Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador. Se indica además, su decisión como presidente de incorporar su país a la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA); la integración de Honduras a PetroCaribe; su apoyo a la Revolución Cubana y al proceso de cambio revolucionario desarrollado por el gobierno de Evo Morales y el MAS en Bolivia; como también, a manera de enviar a los países latinoamericanos un mensaje de descontento por parte del gobierno de los Estados Unidos por la decisión adoptada por la OEA en su reunión del miércoles 3 de junio de 2009 en la ciudad de San Pedro Sula, Honduras, aprobando por aclamación la derogación de la sanción adoptada el 31 de enero de 1962 en Punta del Este (Uruguay) excluyendo a Cuba de la Organización de Estados Americanos.
Tras decretar su destitución como Presidente de la República, el Congreso de Honduras nombró en el cargo al presidente del parlamento a Roberto Micheletti.
La represión en Honduras no se hizo esperar. Los muertos se contaron por cientos. Micheletti gobernó de facto hasta la toma de posesión del conservador Porfirio Lobo el 27 de enero de 2010 como resultado de unas elecciones amañadas celebradas a finales de 2009 en las que obtuvo la mayoría de los votos.
En el momento del secuestro y expulsión del presidente Zelaya, su esposa Xiomara Castro, como parte del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), asumió el liderato de las manifestaciones contra los golpistas y el reclamo del regreso de Zelaya a la presidencia del país. En el año 2013 Castro asumió la candidatura a la presidencia por el Partido Libertad y Refundación (Libre), fundado por su esposo Manuel Zelaya, y para las elecciones de 2017 fue su candidata a la presidencia. Castro ha sido, además, presidenta de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL).
En las elecciones llevadas a cabo el 28 de noviembre de 2021, con un número récord en cuanto a electores participantes y habiendo articulando alianzas con otras fuerzas políticas, Xiomara Castro obtuvo la presidencia de la república. Su candidatura contó con el 53.52% de los votos, veinte porciento más que su rival más cercano, Masry Asfura, candidato del Partido Nacional, que obtuvo el 33.95%; mientras Yani Rosenthal, candidato del Partido Liberal, obtuvo el 9.22%.
El 30 de noviembre se llevaron a cabo nuevas elecciones en Honduras. De acuerdo con el Consejo Nacional Electoral (CNE), al 4 de diciembre, cuando el escrutinio había contabilizado el 84.05 % de los votos, Nasry Asfura del Partido Nacional figuraba con el 40.02 %, mientras Salvador Nasralla del Partido Liberal de Honduras, tenía el 39.74 % de los votos, una diferencia de 8,815 mil votos. En tercer lugar figura la candidata oficialista Rixi Moncada, exministra de Defensa y delfín de la presidenta Xiomara Castro, con 19.16 %. El número de electores capacitados para votar ascendió a poco más de 6.5 millones de ciudadanos.
La Ley le permite al CNE hasta 30 días para realizar un pronunciamiento oficial con los resultados.
Nasralla renunció el año pasado a la vicepresidencia del país tras diferencias internas con el Gobierno. Este es su cuarto intento por llegar a la presidencia. En 2022, en su anterior intento, renunció a sus aspiraciones y se integró a la fórmula de la propuesta de izquierdas de Xiomara Castro como vicepresidente.
El Partido Nacional llega a esta elección tras un solo periodo fuera del Ejecutivo, pero arrastra el desgaste acumulado por los Gobiernos de Juan Orlando Hernández, extraditado y condenado por un tribunal de Nueva York a 45 años de prisión por narcotráfico al introducir en suelo norteamericano más de 400 toneladas de drogas.
Donald Trump sorprendió a escasos días de las elecciones al expresar su apoyo a Asfura, bajo la promesa de que habrá asistencia para el país centroamericano, azotado por la pobreza y oleadas migratorias hacia el país norteamericano.
Para el investigador social Leonardo Pineda, indica CNN, las intervenciones de la Casa Blanca causaron una mayor afluencia a las urnas. El anuncio de Trump tuvo efectos dentro del Partido Nacional y, aunque fortaleció la proyección de Asfura, el caso reavivó críticas y desconfianza en segmentos del electorado que habían marcado distancia con el expresidente desde 2021.
Las elecciones generales de Honduras se realizaron en un clima de tranquilidad que contrastó con la tensión de las últimas semanas, alimentada por denuncias anticipadas de fraude y por la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a favor de Asfura.
El festejo del Partido Nacional (PNH) por el apoyo de Trump a Asfura fue matizado en cuestión de minutos cuando Trump anunció su intención de conceder un indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández aduciendo que el expresidente de Estados Unidos, Joseph Biden le había tendido una trampa. El indulto lo confirió el martes luego de las elecciones. Hernández es una figura altamente divisiva en la política hondureña. Como líder del PNH gobernó de 2014 a 2022 siendo un cercano aliado de Washington, en una reelección que violentó la Constitución. Tras dejar el poder fue extraditado y condenado por un tribunal de Nueva York a 45 años de prisión por narcotráfico.
La participación electoral en las pasadas elecciones mostró cifras relativamente bajas, aunque analistas explicaron a CNN que hay un subregistro porque no toma en cuenta a los electores que no pasaron por el registro biométrico, un sistema para evitar duplicidad del voto que en ocasiones presenta fallas de lectura o de conectividad. En 2021, la participación fue del 68,6 % de los electores inscritos, 11 puntos más que en la votación de 2017. Autoridades del CNE dijeron que esperan superar el 60 %.
La expresidenta Xiomara Castro y su esposo, el exmandatario Manuel Zelaya, hicieron campaña por la candidata del Partido Libertad y Refundación, pero sufrieron un “voto castigo” tras una gestión que no cumplió las expectativas de millones de votantes y se vio empañada por escándalos de corrupción.
Indica la BBC que en Honduras no existe segunda vuelta electoral, por lo que quien obtenga la mayoría de votos, aunque sea por un margen mínimo, será declarado ganador. Esto ocurre únicamente cuando se concluya el conteo de todas las actas. La autoridad electoral deberá continuar con el conteo y, una vez finalizado, según la Ley hondureña, informar quién resultó ganador o si hubo un empate numérico. Este anuncio debe realizarse a más tardar 30 días calendario después de los comicios y publicarse al día siguiente en el diario oficial La Gaceta.
En caso de un empate exacto, donde ambos candidatos obtengan el mismo número de votos, se volverían a contar las boletas en un escrutinio especial. Si tras este nuevo conteo persiste la igualdad, la legislación establece que se debe convocar a una nueva elección dentro de los 20 días calendario siguientes a la declaración del empate. En este escenario, los comicios se realizarían únicamente entre los candidatos empatados.
Además de elegir un presidente, los hondureños debían votar por los 128 integrantes del Parlamento nacional, 20 representantes al Parlamento Centroamericano y las autoridades de los 298 municipios del país.
El nuevo gobierno que surja de estas elecciones tendrá que responder a las expectativas de un país donde más del 60% de los hogares vive en condiciones de pobreza y cuya realidad marcada por el crimen organizado, la violencia política y la corrupción.
El estrecho margen de votos que al final del camino habrá entre los dos primeros contrincantes que más votos obtengan, augura un período muy conflictivo en la política hondureña, tan acostumbrada ya a Golpes de Estado y la represión.







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