Las opciones de Dinamarca ante las pretensiones colonialistas de Donald Trump en torno a Groenlandia
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Alejandro Torres Rivera, 15 de enero de 2026, San Juan, Puerto Rico

Groenlandia es una isla situada en el continente de América del Norte, entre los océanos Atlántico del Norte y Ártico. Cuenta con una superficie de 2,166,086 Kilómetros cuadrados, equivalentes a casi 238 veces el tamaño de Puerto Rico. El país cuenta con una extensión territorial equivalente a la suma de la extensión territorial de Francia, Alemania, España, Reino Unido, Italia, Grecia, Suiza y Bélgica de manera conjunta.
Su nombre proviene de “Greenland” (Tierra Verde), aunque el 81% de la superficie del país se encuentra cubierto de hielo. Su capital, Nuuk, cuenta con una población aproximada en 2024 de 56,836 habitantes, de los cuales el 90% son descendientes de los pueblos inuit. Ocupa en población el puesto número 209 en el mundo.
Históricamente hablando, Groenlandia ha permanecido en lo geográfico, cultural y político, más vinculada a Europa que a Estados Unidos o Canadá, país con el que mantiene frontera en la Isla Hans apenas a 1.2 kilómetros de distancia. El país europeo más cercano a Groenlandia es Islandia, que queda a 320 kilómetros de distancia. Groenlandia cuenta con el 7% de todas las reservas de agua dulce del planeta. La agricultura, sin embargo, sólo es posible en un1% del total de su superficie
Si bien algunos la describen como la isla más grande del mundo, en efecto no lo es. Siendo la definición de “isla” una porción de territorio rodeada de agua por todas partes, el título de isla más grande del mundo le corresponde a Australia, lo único que por razón de su inmensa extensión territorial, le llamamos “continente”. Australia cuenta con 7,741,220 Kilómetros cuadrados, es decir, tres veces y media más grande que Groenlandia. Esta última ocupa el puesto número 12 en extensión territorial a escala global.
El idioma hablado en Groenlandia es el groenlandés. Se trata de una nación fundada como colonia en 1950, pasando a ser un condado en 1953, a partir de 1 de mayo de 1979 de región autónoma, con un autogobierno autónomo desde el 21 de junio de 2009 vinculado a Dinamarca.
Si bien hace 3 mil años la región fue habitada por pueblos amerindios, en el año 986 de nuestra Era, fue colonizada por habitantes provenientes de Islandia. Más adelante en el año 1261 pasó a ser ocupada hasta el Siglo XV por Noruega. Luego en el Siglo XVIII Groenlandia pasó a depender de Dinamarca, luego del Reino de Dinamarca y Noruega, y finalmente, luego en 1953, de Dinamarca. Al presente dicho país ejerce competencias en asuntos exteriores, seguridad y política financiera.
A pesar de su relación con Dinamarca, en Groenlandia Estados Unidos cuenta desde el final de la Segunda Guerra Mundial con una instalación militar, la base de Pituffik. Esta base, que durante la Guerra Fría llegó a albergar 10 mil efectivos, hoy cuenta con algunos 200.
Se indica, además, que entre los acuerdos de Dinamarca con Estados Unidos, este último tiene la potestad de desplegar tantas tropas como desee en Groenlandia. El presidente Donald Trump ha reclamado el derecho de Estados Unidos a ser propietario de Groenlandia, y reclama que la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, así debe entenderlo.
Es importante consignar que tanto Estados Unidos como Dinamarca son estados que pertenecen a la OTAN, lo que la posición de Trump entra en una línea de colisión con la posición del primer ministro de Dinamarca que señala como inaceptable la presión que sobre su país ejerce Estados Unidos. De hecho, el primer ministro groenlandés también ha manifestado que Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos, ni ser parte de dicho país, ni ser gobernada por Estados Unidos. Esta posición de Dinamarca y de Groenlandia ha sido respaldada por otros países europeos y Canadá, también miembros de la OTAN, señalando que, invocando la Carta de las Naciones Unidas para indicar que, “sólo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre los asuntos relativos a sus relaciones.” La Carta alude a los principios de soberanía, integridad territorial e inviolabilidad de fronteras.
Ya en su primer mandato, Trump había ofrecido comprar Groenlandia. Más recientemente aumentó su voracidad por el país aludiendo la seguridad nacional de Estados Unidos, pero realmente, pretendiendo apropiarse, entre otros, de recursos naturales tales como el petróleo, gas natural, tierras raras, uranio, hierro, etc.
De acuerdo con un artículo publicado por CNN el 12 de enero de 2026, la Administración de Trump ve en el control de Groenlandia un mecanismo para “aflojar el control de China sobre los metales de tierras raras, que son críticos para todo, desde aviones de combate y láseres hasta vehículos eléctricos y escáneres de resonancia magnética.”
De hecho, para Trump, según sus propias palabras, es “inaceptable” que Groenlandia permanezca bajo el control danés. A tales efectos declaró lo siguiente:
“Vamos a hacer algo con Groenlandia, les guste o no. Si no lo hacemos por las buenas, lo haremos por las malas.”
El artículo citado de CNN señala que a juicio de investigadores consultados, “sería difícil y costoso extraer los minerales de Groenlandia porque muchos de los yacimientos se encuentran en zonas remotas por encima del Círculo Polar Ártico, donde hay una capa de hielo de más de un kilómetro de espesor y la oscuridad domina gran parte del año.” Se señala, además, la carencia de infraestructura y fuerza de trabajo.
Por su parte Úrsula Von der Leyen, anterior Ministra de Defensa de Alemania y actual presidenta de la Comisión Europea desde 2019, ha indicado que no se descarta invocar el Artículo 42.7 de los Tratados de la Unión Europea en materia de defensa en caso de que Trump pretenda tomar por la fuerza a Groenlandia. Esto lo ha indicado, no tanto por compasión o solidaridad con Groenlandia y sus habitantes, sino porque Europa lleva años invirtiendo enormes recursos en dicho país, por lo que se plantea preservar sus intereses e inversiones en la región.
Fuera de las opciones militares, la opción de una consulta a la población de Groenlandia en nada aseguraría a Trump sus objetivos dado el hecho de que se estima que sólo un 6% de los residentes favorecería la opción de pasar a formar parte de Estados Unidos.
Luego de los sucesos del día 3 de enero de 2026 con el ataque de Estados Unidos a Venezuela y del secuestro de su presidente, para llevarlo ante un tribunal estadounidense, las amenazas de Trump hacia el gobierno groenlandés no pueden ser tomadas a la ligera. Para Trump, Groenlandia no está dentro de la órbita europea sino dentro de la órbita hemisférica de los intereses de Estados Unidos.
La semana pasada, en el contexto de la discusión en torno a Ucrania por la llamada "Coalición de los Dispuestos" se reunieron en París principalmente líderes europeos con enviados del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para intentar avanzar en un acuerdo de paz sostenible para Ucrania. El tema de Groenlandia, inevitablemente, también surgió en el curso de las discusiones.
Voceros de seis grandes potencias europeas, entre ellas Reino Unido, Francia y Alemania, emitieron una declaración conjunta el 7 de enero de 2026 al margen de las conversaciones sobre Ucrania. En ella afirmaron que la seguridad en el Ártico debe lograrse colectivamente, junto con los aliados de la OTAN, incluido Estados Unidos, y que corresponde exclusivamente a Dinamarca y Groenlandia decidir sobre los asuntos que les conciernen.
Indica la publicación BBC que la respuesta llegó en cuestión de horas: “no”.
Señala que en reacción a lo requerido por dichos países europeos, la Casa Blanca emitió su propio comunicado, difundido por la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, donde indicaba que Trump está "considerando diversas opciones" para adquirir Groenlandia, todas unilaterales, incluyendo la compra de la isla.
Para sorpresa de los líderes europeos, indica BBC, el comunicado de la Casa Blanca afirmaba que "utilizar el ejército estadounidense siempre es una opción a disposición del comandante en jefe".
Señala la BBC la posible inconsecuencia de la declaración de estos países tomando en consideración que fueron sólo 6 miembros de la OTAN, cuando la Alianza cuenta con 27 socios y en su contenido “estaba notablemente ausente la crítica directa a Estados Unidos.” Indica la BBC que si se hubiera suscrito la Declaración de manera conjunta con los 27 socios de la OTAN en apoyo a la soberanía danesa sobre Groenlandia, se habría enviado un mensaje contundente a Washington".
Continúa indicando la BBC que “Dinamarca se comprometió recientemente a invertir $4,000 millones en la defensa de Groenlandia, incluyendo barcos, drones y aviones”.
El gobierno de Trump, a pesar de Dinamarca ser un estado amigo, socio de la OTAN, “no ha mostrado ningún interés en hablar con los daneses”.
En declaraciones emitidas el domingo 4 de enero, un día después de la operación militar contra Venezuela, Trump insistió en que Groenlandia es "tan estratégica ahora mismo, que está repleta de barcos rusos y chinos. Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional y Dinamarca no va a poder hacerlo". Se trata de la repetición de un discurso también utilizado para justificar la agresión contra la República Bolivariana de Venezuela o contra la Zona del Canal de Panamá.
En declaraciones emitidas el pasado 14 de enero Trump, insistiendo en que Estados Unidos necesita Groenlandia por motivos de seguridad nacional, señaló que dicho país era necesario para la “Cúpula Dorada”, en referencia al sistema de defensa anti aérea propuesto por Estados Unidos tomando como experiencia la “Cúpula de Acero” desarrollada por Israel para su país. De ser cierta esta alegación por parte de Donald Trump, podemos anticipar que su administración insistirá en su empeño de apropiarse, “por las buenas o por las malas”, Groenlandia.
Mientras el Ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen señala que su país reforzará su “contingente militar” en Groenlandia y con ello la presencia de la OTAN en el Ártico, Estados Unidos le dice a la OTAN que lo que debe hacer es asumir el liderato por la construcción de un sistema avanzado de defensa anti misiles antes de que lo haga China o Rusia. Por su parte, el presidente francés Maurice Macron le ha indicado a sus socios europeos que no subestimen las pretensiones y declaraciones de Donald Trump.
De acuerdo con la agencia siria de noticias SANA, otros “aliados de Dinamarca en la OTAN, incluidos varios países europeos y Canadá, expresaron esta semana su respaldo a Copenhague, al afirmar que solo Dinamarca y Groenlandia tienen derecho a decidir sobre su relación, y exigieron el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras.”
Mientras estimados ubican la transacción de compra de Groenlandia en más de $700 mil millones, Dinamarca y el pueblo de Groenlandia afirman que el país no está a la venta. No obstante, cuidado con poner la mano en el fuego sobre qué hará Dinamarca llegada la hora. Después de todo, los intereses políticos de la OTAN como alianza militar o los de la Unión Europea como entidad política, se mueven por intereses no por principios.
Luego de conversaciones fallidas de parte de los primeros ministros de Dinamarca y Groenlandia con el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, Dinamarca decidió iniciar ejercicios militares en Groenlandia denominado "Arctic Endurance". Para ello solicitó la participación de algunos de sus socios de la OTAN, Alemania, Francia, Suecia y Noruega.
El tiempo dirá el rumbo que tomará Dinamarca ante la presión de Estados Unidos bajo los argumentos de alegada seguridad nacional invocados por Donald Trump.







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