1º de Mayo — El Caribe como punto de partida
- CSCPR

- hace 9 horas
- 28 Min. de lectura
Caracas, Venezuela. Por Luis Fidel Escalante, 1 de mayo de 2026

Nací en una isla, pero crecí en un archipiélago. Puerto Rico me dio el primer horizonte, pero fue el Caribe entero el que me enseñó que la patria no siempre es una frontera. A veces es un mar que une lo que el poder intentó separar. Vivir entre Cuba, Venezuela y las demás islas me permite entender que cada costa es una trinchera, cada puerto una memoria, cada bandera un fragmento de una misma historia herida y en resistencia. La unión de esas banderas va formando la verdadera bandera roja que me representa a mi y a mis camaradas.
Por eso, cuando llega el Primero de Mayo, no pienso solo en la fecha. Pienso en la clase trabajadora que sostiene este mar de islas, en quienes cargan sobre sus hombros la historia de plantaciones, enclaves, bases militares, monocultivos, maquilas, turismo depredador y deuda eterna. Pienso en quienes, aun así, siguen levantando la dignidad como si fuera un mástil. El Caribe no es fragmento, es totalidad. Y esa totalidad tiene memoria.
1º de Mayo — La historia material que nos trajo hasta aquí
En nuestra región, la explotación no es un concepto abstracto, es la estructura misma sobre la que se edificó el orden colonial-capitalista. Desde las plantaciones esclavistas hasta las zonas francas contemporáneas, la lógica ha sido la misma, extraer riqueza y dejar pobreza. Esa continuidad histórica explica por qué el internacionalismo no es un lujo teórico, sino una necesidad vital.
Marx lo entendió con una claridad que sigue incomodando. Su obra no es un museo, es una herramienta para leer el presente. Ser marxista hoy no es recitar fórmulas, sino aplicar su método para comprender por qué Cuba sigue bloqueada, por qué Venezuela es asediada, por que Irán es bombardeada, por qué el Caribe continúa atrapado en la dependencia estructural. Marx nos enseñó a mirar debajo de la superficie, a identificar los intereses que se disfrazan de sentido común, a nombrar a los enemigos de clase aunque cambien de rostro.
Lenin, por su parte, aportó algo decisivo, la comprensión de que la clase trabajadora necesita organización, estrategia, dirección. Su análisis del imperialismo como fase superior del capitalismo sigue siendo indispensable para entender por qué nuestra región es tratada como patio trasero, por qué cada intento de soberanía es castigado, por qué la unidad de los pueblos es vista como una amenaza.
1º de Mayo — La patria como mar y la bandera como memoria
Cuando la patria es el mar, no cabe el egoísmo insular. Lo entendió Bonifacio, lo entendieron quienes lucharon en cada isla, lo entendemos quienes vivimos entre ellas. La patria no es un pedazo de tierra, es la memoria organizada de quienes no aceptaron la humillación.
Byrne lo dijo con una fuerza que atraviesa generaciones:
“Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día…
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía…”
La bandera no es tela, es historia viva. Y ya saben como se fabrica la bandera a la que me refiero y esa es la continuidad entre quienes resistieron ayer y quienes resisten hoy. Es la certeza de que la emancipación será colectiva o no será.
1º de Mayo — La batalla de ideas, el enemigo repite, nosotros investigamos
Malcolm X advirtió que una mentira repetida lo suficiente termina convirtiéndose en sentido común. Y cuando algo se instala como sentido común, deja de cuestionarse. Eso ha ocurrido con Cuba durante décadas. Se repitieron distorsiones hasta que muchos dejaron de preguntar por las fuentes, por el contexto, por la historia. Lo que comenzó como propaganda terminó convertido en “tergiversación de verdad”, que es la manera en que construimos una realidad condicionada, para quienes nunca miran más allá del titular.
Pero la historia tiene una forma peculiar de ajustar cuentas. Cuando incluso desde el propio liderazgo estadounidense se reconocen hechos que antes negaban, queda claro que muchas de las “verdades” difundidas eran construcciones interesadas. Y esa maquinaria sigue activa hoy, fabricando percepciones, sembrando dudas, moldeando emociones.
Por eso la comunicación política revolucionaria no puede ser improvisación ni espectáculo. No es un concurso de likes. Es táctica, disciplina, articulación colectiva. Es la capacidad de responder con análisis donde el enemigo quiere que respondamos con impulsos.
1º de Mayo — Venezuela, un ejemplo de guerra comunicacional y necesidad de disciplina
Lo que ocurre en Venezuela no puede analizarse desde la comodidad de las redes ni desde la distancia emocional. Es un país sometido a presiones extremas, sanciones, confiscación de activos, dirigentes secuestrados en el extranjero, amenazas abiertas de intervención. En ese contexto, quienes están al frente del Estado deben maniobrar para evitar que el país retroceda hacia la privatización total, hacia el dominio de élites alineadas con intereses externos, hacia la entrega de recursos estratégicos al capital transnacional.
La industria petrolera es un ejemplo claro. Lo que Estados Unidos presenta como concesiones “nuevas” no es más que la misma lógica de control que ya había aplicado antes (Ley Anti Bloqueo, con sus deficiencias y ventajas), ahora expuesta con otro lenguaje. Las ganancias del extractivismo pasan por el Departamento del Tesoro, que decide cuánto se devuelve al país.
En este escenario, la comunicación política revolucionaria exige prudencia. No se trata de callar errores ni de justificar lo injustificable, sino de evitar que la especulación se convierta en arma del enemigo. Desde fuera, nuestra tarea no es señalar traidores sin pruebas, sino apoyar las reivindicaciones de la clase trabajadora venezolana, acompañar sus luchas salariales, defender su soberanía y no hacerle el juego comunicacional al adversario.
No todos los que coincidimos en la lucha de la comunicación política y en otros frentes somos comunistas. Pero para quienes lo somos, la disciplina que proviene del centralismo democrático no es obediencia ciega. Es la práctica más democrática para coordinar esfuerzos, corregir rumbos y sostener procesos en medio del asedio. Cada proletario lucha en su país con su realidad nacional. Nuestra responsabilidad internacionalista es acompañar, no sustituir, esa lucha.
La comunicación revolucionaria no es un accesorio. Es un frente de batalla. Requiere método, coordinación, análisis. Requiere saber cuándo hablar, cómo hablar y para qué hablar. Requiere entender que el enemigo opera con precisión quirúrgica, repite, distorsiona, infiltra, divide.
Nosotros no podemos responder con improvisación. La comunicación política es parte de la estrategia, no un adorno. Es la herramienta que permite articular fuerzas, evitar confusiones, sostener la moral colectiva y construir unidad.
1º de Mayo — Día de memoria y de futuro
Este Primero de Mayo no es solo una conmemoración, es un recordatorio de que la clase trabajadora del Caribe, de América Latina y el Mundo, sigue siendo la columna vertebral de cualquier proyecto emancipador. Es un día para reafirmar que la unidad no se decreta, se construye. Que la soberanía no se regala, se defiende. Que la dignidad no se hereda, se practica. Y esto requiere, educación, organización con practica militante.
Desde Cuba hasta Puerto Rico, desde Islas Vírgenes hasta Barbados, desde Venezuela, desde Palestina hasta cada rincón del Mundo, por cada isla que resiste, por cada país que lucha, la clase trabajadora sigue siendo la fuerza que sostiene la esperanza. Y mientras exista un solo obrero o una sola obrera dispuesta a luchar, habrá futuro.
La historia juzgará lo que deba juzgar. Mientras tanto, seguimos caminando. Con memoria. Con disciplina. Con internacionalismo.
Con la certeza de que la emancipación será colectiva o no será.
Por que nuestra lucha siempre será un eterno Baraguá, para todas las personas sin importar donde estén, Patria O Muerte! Hasta La victoria Siempre!
_____________________________________
May 1st — The Caribbean as a Point of Departure
I was born on an island, but I grew up in an archipelago. Puerto Rico gave me my first horizon, but it was the entire Caribbean that taught me that the homeland is not always a border. Sometimes it is a sea that unites what power tried to separate. Living between Cuba, Venezuela, and the other islands allows me to understand that every coast is a trench, every port a memory, every flag a fragment of the same wounded and resisting history. The union of those flags forms the true red flag that represents me and my comrades.
That is why, when May First arrives, I do not think only of the date. I think of the working class that sustains this sea of islands, of those who carry on their shoulders the history of plantations, enclaves, military bases, monocultures, maquilas, predatory tourism, and eternal debt. I think of those who, even so, continue lifting dignity as if it were a mast. The Caribbean is not a fragment; it is a totality. And that totality has memory.
May 1st — The Material History That Brought Us Here
In our region, exploitation is not an abstract concept; it is the very structure upon which the colonial‑capitalist order was built. From slave plantations to contemporary free‑trade zones, the logic has been the same: extract wealth and leave poverty behind. This historical continuity explains why internationalism is not a theoretical luxury but a vital necessity.
Marx understood this with a clarity that still unsettles many. His work is not a museum piece; it is a tool to read the present. Being a Marxist today is not about reciting formulas, but applying his method to understand why Cuba remains blockaded, why Venezuela is besieged, why Iran is bombed, why the Caribbean remains trapped in structural dependency. Marx taught us to look beneath the surface, to identify interests disguised as common sense, to name class enemies even when they change their faces.
Lenin, for his part, contributed something decisive: the understanding that the working class needs organization, strategy, and direction. His analysis of imperialism as the highest stage of capitalism remains indispensable for understanding why our region is treated as a backyard, why every attempt at sovereignty is punished, why the unity of peoples is seen as a threat.
May 1st — The Homeland as Sea and the Flag as Memory
When the homeland is the sea, insular selfishness has no place. Bonifacio understood it, those who fought on every island understood it, and those of us who live among them understand it. The homeland is not a piece of land; it is the organized memory of those who refused humiliation.
Byrne expressed it with a force that crosses generations:
“If one day my flag
is shattered into tiny pieces…
our dead, raising their arms,
will still know how to defend it…”
The flag is not cloth; it is living history. And we know how the flag I refer to is forged. It is the continuity between those who resisted yesterday and those who resist today. It is the certainty that emancipation will be collective or it will not be.
May 1st — The Battle of Ideas: The Enemy Repeats, We Investigate
Malcolm X warned that a lie repeated enough times becomes common sense. And when something becomes common sense, it stops being questioned. That is what has happened with Cuba for decades. Distortions were repeated until many stopped asking about sources, context, or history. What began as propaganda ended up as “distortion of truth,” a conditioned reality for those who never look beyond the headline.
But history has a peculiar way of settling accounts. When even U.S. leadership acknowledges facts it once denied, it becomes clear that many of the “truths” spread were self‑serving constructions. And that machinery remains active today, fabricating perceptions, sowing doubt, shaping emotions.
That is why revolutionary political communication cannot be improvisation or spectacle. It is not a contest of likes. It is tactic, discipline, collective coordination. It is the ability to respond with analysis where the enemy wants us to respond with impulse.
May 1st — Venezuel, An Example of Communication Warfare and the Need for Discipline
What happens in Venezuela cannot be analyzed from the comfort of social media or emotional distance. It is a country subjected to extreme pressures: sanctions, asset confiscation, leaders kidnapped abroad, open threats of intervention. In that context, those at the head of the State must maneuver to prevent the country from sliding back into total privatization, into the dominance of elites aligned with external interests, into the surrender of strategic resources to transnational capital.
The oil industry is a clear example. What the United States presents as “new” concessions is nothing more than the same logic of control previously applied (the Anti‑Blockade Law, with its flaws and advantages), now exposed with different language. Extractive profits pass through the U.S. Treasury Department, which decides how much is returned to the country. That money, though insufficient, sustains social programs and salaries that would be impossible without that partial recovery.
In this scenario, revolutionary political communication requires prudence. It is not about silencing errors or justifying the unjustifiable, but about preventing speculation from becoming a weapon for the enemy. From the outside, our task is not to label traitors without evidence, but to support the demands of the Venezuelan working class, accompany their wage struggles, defend their sovereignty, and avoid reinforcing the adversary’s communication strategy.
Not everyone who coincides with us in communication struggles or other fronts is a communist. But for those of us who are, the discipline that comes from democratic centralism is not blind obedience. It is the most democratic practice for coordinating efforts, correcting course, and sustaining processes under siege. Every worker fights in their own country with their own national reality. Our internationalist responsibility is to accompany, not replace, that struggle.
Revolutionary communication is not an accessory. It is a battlefield. It requires method, coordination, analysis. It requires knowing when to speak, how to speak, and why to speak. It requires understanding that the enemy operates with surgical precision: repeating, distorting, infiltrating, dividing.
We cannot respond with improvisation. Political communication is part of strategy, not decoration. It is the tool that allows us to articulate forces, avoid confusion, sustain collective morale, and build unity.
May 1st — A Day of Memory and Future
This May First is not just a commemoration; it is a reminder that the working class of the Caribbean, Latin America, and the world remains the backbone of every emancipatory project. It is a day to reaffirm that unity is not decreed; it is built. That sovereignty is not gifted; it is defended. That dignity is not inherited; it is practiced. And this requires education, organization, and militant practice.
From Cuba to Puerto Rico, from the Virgin Islands to Barbados, from Venezuela, from Palestine, and from every corner of the world, for every island that resists, for every country that struggles, the working class remains the force that sustains hope. And as long as there is a single worker willing to fight, there will be a future.
History will judge what must be judged. Meanwhile, we keep walking. With memory. With discipline. With internationalism.
With the certainty that emancipation will be collective or it will not be.
Because our struggle will always be an eternal Baraguá, for all people wherever they may be.
Patria O Muerte! Hasta la Victoria Siempre!
_____________________________________
1º de Maio — O Caribe como ponto de partida
Nasci numa ilha, mas cresci num arquipélago. Porto Rico me deu o primeiro horizonte, mas foi todo o Caribe que me ensinou que a pátria nem sempre é uma fronteira. Às vezes é um mar que une aquilo que o poder tentou separar. Viver entre Cuba, Venezuela e as demais ilhas me permite entender que cada costa é uma trincheira, cada porto uma memória, cada bandeira um fragmento de uma mesma história ferida e em resistência. A união dessas bandeiras vai formando a verdadeira bandeira vermelha que representa a mim e aos meus camaradas.
Por isso, quando chega o Primeiro de Maio, não penso apenas na data. Penso na classe trabalhadora que sustenta este mar de ilhas, naqueles que carregam sobre os ombros a história de plantações, enclaves, bases militares, monoculturas, maquilas, turismo predatório e dívida eterna. Penso naqueles que, mesmo assim, continuam levantando a dignidade como se fosse um mastro. O Caribe não é fragmento, é totalidade. E essa totalidade tem memória.
1º de Maio — A história material que nos trouxe até aqui
Em nossa região, a exploração não é um conceito abstrato; é a própria estrutura sobre a qual se edificou a ordem colonial‑capitalista. Das plantações escravistas às zonas francas contemporâneas, a lógica foi a mesma: extrair riqueza e deixar pobreza. Essa continuidade histórica explica por que o internacionalismo não é um luxo teórico, mas uma necessidade vital.
Marx entendeu isso com uma clareza que ainda incomoda. Sua obra não é um museu; é uma ferramenta para ler o presente. Ser marxista hoje não é recitar fórmulas, mas aplicar seu método para compreender por que Cuba continua bloqueada, por que a Venezuela é assediada, por que o Irã é bombardeado, por que o Caribe segue preso na dependência estrutural. Marx nos ensinou a olhar abaixo da superfície, a identificar interesses disfarçados de senso comum, a nomear os inimigos de classe mesmo quando mudam de rosto.
Lenin, por sua vez, trouxe algo decisivo: a compreensão de que a classe trabalhadora precisa de organização, estratégia e direção. Sua análise do imperialismo como fase superior do capitalismo continua indispensável para entender por que nossa região é tratada como quintal, por que cada tentativa de soberania é castigada, por que a unidade dos povos é vista como ameaça.
1º de Maio — A pátria como mar e a bandeira como memória
Quando a pátria é o mar, não cabe o egoísmo insular. Bonifácio entendeu isso, os que lutaram em cada ilha entenderam, e nós que vivemos entre elas também entendemos. A pátria não é um pedaço de terra; é a memória organizada daqueles que não aceitaram a humilhação.
Byrne disse isso com uma força que atravessa gerações:
“Se um dia minha bandeira
for despedaçada em mil pedaços…
nossos mortos, erguendo os braços,
a saberão defender ainda…”
A bandeira não é tecido; é história viva. E sabemos como se fabrica a bandeira à qual me refiro. É a continuidade entre os que resistiram ontem e os que resistem hoje. É a certeza de que a emancipação será coletiva ou não será.
1º de Maio — A batalha de ideias: o inimigo repete, nós investigamos
Malcolm X advertiu que uma mentira repetida o suficiente acaba virando senso comum. E quando algo vira senso comum, deixa de ser questionado. Foi isso que aconteceu com Cuba durante décadas. Repetiram‑se distorções até que muitos deixaram de perguntar pelas fontes, pelo contexto, pela história. O que começou como propaganda virou “distorção da verdade”, uma realidade condicionada para quem nunca olha além da manchete.
Mas a história tem uma forma peculiar de ajustar contas. Quando até a própria liderança dos EUA reconhece fatos que antes negava, fica claro que muitas das “verdades” difundidas eram construções interessadas. E essa máquina segue ativa hoje, fabricando percepções, semeando dúvidas, moldando emoções.
Por isso, a comunicação política revolucionária não pode ser improvisação nem espetáculo. Não é concurso de likes. É tática, disciplina, articulação coletiva. É a capacidade de responder com análise onde o inimigo quer que respondamos com impulso.
1º de Maio — Venezuela, um exemplo de guerra comunicacional e necessidade de disciplina
O que acontece na Venezuela não pode ser analisado do conforto das redes sociais nem da distância emocional. É um país submetido a pressões extremas: sanções, confisco de ativos, dirigentes sequestrados no exterior, ameaças abertas de intervenção. Nesse contexto, quem está à frente do Estado precisa manobrar para evitar que o país retroceda à privatização total, ao domínio de elites alinhadas a interesses externos, à entrega de recursos estratégicos ao capital transnacional.
A indústria petrolífera é um exemplo claro. O que os EUA apresentam como concessões “novas” não passa da mesma lógica de controle aplicada antes (Lei Antibloqueio, com suas deficiências e vantagens), agora exposta com outra linguagem. Os lucros do extrativismo passam pelo Departamento do Tesouro dos EUA, que decide quanto retorna ao país. Esse dinheiro, embora insuficiente, sustenta programas sociais e salários que seriam impossíveis sem essa recuperação parcial.
Nesse cenário, a comunicação política revolucionária exige prudência. Não se trata de calar erros nem de justificar o injustificável, mas de impedir que a especulação vire arma do inimigo. De fora, nossa tarefa não é apontar traidores sem provas, mas apoiar as reivindicações da classe trabalhadora venezuelana, acompanhar suas lutas salariais, defender sua soberania e não reforçar a estratégia comunicacional do adversário.
Nem todos os que coincidem conosco na luta comunicacional ou em outros fronts são comunistas. Mas para nós que somos, a disciplina que vem do centralismo democrático não é obediência cega. É a prática mais democrática para coordenar esforços, corrigir rumos e sustentar processos sob cerco. Cada proletário luta em seu país com sua realidade nacional. Nossa responsabilidade internacionalista é acompanhar, não substituir, essa luta.
A comunicação revolucionária não é acessório. É frente de batalha. Requer método, coordenação, análise. Requer saber quando falar, como falar e para que falar. Requer entender que o inimigo opera com precisão cirúrgica: repete, distorce, infiltra, divide.
Não podemos responder com improvisação. A comunicação política é parte da estratégia, não enfeite. É a ferramenta que permite articular forças, evitar confusões, sustentar a moral coletiva e construir unidade.
1º de Maio — Dia de memória e de futuro
Este Primeiro de Maio não é apenas uma comemoração; é um lembrete de que a classe trabalhadora do Caribe, da América Latina e do mundo segue sendo a coluna vertebral de qualquer projeto emancipador. É um dia para reafirmar que a unidade não se decreta; se constrói. Que a soberania não se dá; se defende. Que a dignidade não se herda; se pratica. E isso exige educação, organização e prática militante.
De Cuba a Porto Rico, das Ilhas Virgens a Barbados, da Venezuela, da Palestina e de cada canto do mundo, por cada ilha que resiste, por cada país que luta, a classe trabalhadora segue sendo a força que sustenta a esperança. E enquanto existir um só trabalhador ou trabalhadora disposta a lutar, haverá futuro.
A história julgará o que deve ser julgado. Enquanto isso, seguimos caminhando.
Com memória. Com disciplina. Com internacionalismo.
Com a certeza de que a emancipação será coletiva ou não será.
Porque nossa luta será sempre um eterno Baraguá, para todas as pessoas onde quer que estejam.
Patria O Muerte! Hasta La Victoria Siempre
___________________________
1e Me — Karayib la kòm pwen depa
Mwen fèt sou yon zile, men mwen grandi nan yon achipèl. Pòtoriko ban mwen premye orizon an, men se tout Karayib la ki montre m ke patri a pa toujou yon fwontyè. Gen lè se lanmè a ki ini sa pouvwa te eseye separe. Viv ant Kiba, Venezyela ak lòt zile yo fè m konprann chak rivaj se yon tranble, chak pò se yon memwa, chak drapo se yon fragman nan menm listwa blese ak rezistan an. Lè drapo sa yo ini, yo fòme vre drapo wouj ki reprezante mwen ak kamarad mwen yo.
Se poutèt sa, lè Premye Me rive, mwen pa panse sèlman ak dat la. Mwen panse ak klas travayè ki kenbe lanmè zile sa yo, ak moun ki pote sou zepòl yo listwa plantasyon, baz militè, monokilti, faktori, touris predatè ak dèt san fen. Mwen panse ak moun ki, malgre tout bagay, kontinye leve diyite tankou yon mat. Karayib la pa fragman; li se yon totalite. E totalite sa a gen memwa.
1e Me — Istwa materyèl ki mennen nou jiska la
Nan rejyon nou an, esklavaj ak eksplwatasyon pa t janm yon konsèp abstrè; se estrikti ki bati lòd kolonyal‑kapitalis la. Depi plantasyon esklavaj rive nan zòn franch jodi a, lojik la rete menm: pran richès, kite mizè. Kontinite sa a esplike poukisa entènasyonalism pa yon liks teyorik, men yon nesesite vital.
Mak te konprann sa ak yon klète ki toujou deranje anpil moun. Travay li pa yon mize; se yon zouti pou li prezan an. Se pa repete fòmil ki fè yon moun marxist jodi a, men aplike metòd li pou konprann poukisa Kiba toujou anba blokis, poukisa Venezyela anba atak, poukisa Iran bonbade, poukisa Karayib la toujou nan depandans estriktirèl. Mak montre nou gade anba sifas la, idantifye enterè ki kache dèyè “bon sans”, nonmen lènmi klas yo menm lè yo chanje figi.
Lenin, pou pati pa li, pote yon bagay desizif: konpreyansyon ke klas travayè a bezwen òganizasyon, estrateji, direksyon. Analiz li sou enperyalis kòm dènye etap kapitalis la rete esansyèl pou konprann poukisa rejyon nou an trete tankou yon lakou dèyè, poukisa chak tantativ souverènte pini, poukisa inite pèp yo konsidere kòm yon menas.
1e Me — Patri a kòm lanmè, drapo a kòm memwa
Lè patri a se lanmè, pa gen plas pou egois zile. Bonifacio te konprann sa, moun ki te goumen sou chak zile te konprann sa, e nou menm ki viv ant yo konprann sa tou. Patri a pa yon bout tè; se memwa òganize moun ki pa t aksepte imilyasyon.
Byrne te di sa ak yon fòs ki travèse jenerasyon:
“Si yon jou drapo mwen
vin kraze an miyèt moso…
zansèt nou yo, leve bra yo,
va konnen defann li toujou…”
Drapo a pa twal; se listwa vivan. E nou konnen ki drapo mwen ap pale a. Se kontinite ant moun ki te reziste yè ak moun ki reziste jodi a. Se sètitid ke liberasyon pral kolektif oswa li pap fèt.
1e Me — Batay lide: lènmi an repete, nou mennen ankèt
Malcolm X te avèti ke yon manti repete anpil fwa vin tounen “bon sans”. E lè yon bagay vin “bon sans”, pèsonn pa poze kesyon ankò. Se sa ki rive ak Kiba pandan plizyè dizèn ane. Yo repete manti ak tòde verite jiskaske anpil moun sispann mande sous, kontèks, listwa. Sa ki te kòmanse kòm pwopagann tounen “falsifikasyon verite”, yon reyalite fabrike pou moun ki pa janm gade pi lwen pase tit la.
Men listwa toujou gen fason pa li pou mete bagay yo an plas. Lè menm lidèchip Etazini rekonèt bagay yo te konn demanti, li klè anpil “verite” yo te pwodui se te konstriksyon enterese. E machin sa a toujou aktif jodi a, ap fabrike pèsepsyon, simen dout, modle santiman.
Se poutèt sa kominikasyon politik revolisyonè pa ka enpwovizasyon ni spektak. Se pa yon konkou “like”. Se taktik, disiplin, kowòdinasyon kolektif. Se kapasite pou reponn ak analiz kote lènmi an vle nou reponn ak emosyon.
1e Me — Venezyela: yon egzanp lagè kominikasyon ak bezwen disiplin
Sa k ap pase nan Venezyela pa ka analize nan konfò rezo sosyal yo ni ak distans emosyonèl. Se yon peyi anba presyon ekstrèm: sanksyon, konfiskasyon byen, lidè kidnape aletranje, menas entèvansyon ouvè. Nan kontèks sa a, moun ki dirije Leta a dwe manevre pou evite peyi a retounen nan privatizasyon total, nan dominasyon elit ki aliyen ak enterè etranje, nan livrezon resous estratejik bay kapital transnasyonal.
Endistri petwòl la se yon egzanp klè. Sa Etazini prezante kòm “nouvo” konsesyon se menm lojik kontwòl la (Lwa Anti‑Blokis la, ak feblès ak avantaj li yo), kounye a ak yon lòt langaj. Tout pwofi ekstraktivis yo pase nan Depatman Trezò Etazini, ki deside konbyen pou retounen nan peyi a. Lajan sa a, menm si li pa sifi, soutni pwogram sosyal ak salè ki pa ta posib san rekiperasyon pasyèl sa a.
Nan sitiyasyon sa a, kominikasyon politik revolisyonè mande pridan. Se pa kache erè ni jistifye sa ki pa ka jistifye, men anpeche espekilasyon tounen zam pou lènmi an. Soti deyò, misyon nou pa akize moun kòm trayi san prèv, men sipòte revandikasyon klas travayè venezyelyen an, akonpaye lit salè yo, defann souverènte yo, epi pa jwe jwèt kominikasyon advèsè a.
Pa tout moun ki goumen bò kote nou nan kominikasyon oswa lòt front ki se kominis. Men pou nou menm ki se kominis, disiplin ki soti nan santalism demokratik pa se obeyisans avèg. Se pi gwo pratik demokratik pou kowòdone efò, korije direksyon, epi kenbe pwosesis yo anba sèk. Chak pwolètè goumen nan peyi pa yo ak reyalite nasyonal pa yo. Responsablite entènasyonal nou se akonpaye, pa ranplase, lit sa a.
Kominikasyon revolisyonè pa yon akseswa. Se yon chan batay. Li mande metòd, kowòdinasyon, analiz. Li mande konnen kilè pou pale, kijan pou pale, ak poukisa pou pale. Li mande konprann ke lènmi an opere ak presizyon chirijikal: li repete, li tòde, li infiltre, li divize.
Nou pa ka reponn ak enpwovizasyon. Kominikasyon politik se pati nan estrateji, pa dekorasyon. Se zouti ki pèmèt nou artikile fòs, evite konfizyon, kenbe moral kolektif, epi konstwi inite.
1e Me — Jou memwa ak lavni
Premye Me sa a pa sèlman yon selebrasyon; se yon rapèl ke klas travayè Karayib la, Amerik Latin nan ak mond lan rete kolòn vètebral nenpòt pwojè liberasyon. Se yon jou pou reafime ke inite pa dekrete; li konstwi. Ke souverènte pa bay; li defann. Ke diyite pa eritye; li pratike. E sa mande edikasyon, òganizasyon ak pratik militans.
Soti Kiba rive Pòtoriko, soti Zile Vyèj rive Barbados, soti Venezyela, soti Palestin, soti chak kwen nan mond lan, pou chak zile ki reziste, pou chak peyi ki goumen, klas travayè a rete fòs ki kenbe espwa. E osi lontan ke gen yon sèl travayè oswa yon sèl travayèz dispoze goumen, va gen lavni.
Listwa ap jije sa ki dwe jije. Pandanstan, nou kontinye mache.
Avèk memwa. Avèk disiplin. Avèk entènasyonalism.
Avèk sètitid ke liberasyon pral kolektif oswa li pap fèt.
Paske lit nou an ap toujou yon Baraguá etènèl, pou tout moun kèlkeswa kote yo ye.
Patria O Muerte! Hasta La Victoria Siempre!
__________________
1 di Mei — Karibe komo punto di salida
Mi a nase riba un isla, pero mi a krese den un archipiélago. Puerto Rico a duna mi e promé horizonte, pero tabata henter Karibe ku a siña mi ku patria no ta semper un frontera. Tin biaha e ta un laman ku ta uni loke poder a purba separá. Biba entre Kuba, Venezuela i e otro isla nan ta laga mi komprendé ku kada kosta ta un trenchera, kada porta ta un memoria, kada bandera ta un parti di mesun historia herí i resistí. Union di e banderan ta forma e bandera kòrá di berdat ku ta representá mi i mi komradonan.
Por eso, ora ku 1 di Mei yega, mi no ta pensa solamente riba e fecha. Mi ta pensa riba e klase trahadó ku ta sostené e laman di isla nan, riba esnan ku ta karga riba nan lomba historia di plantashon, base militár, monokultivo, maquila, turismo depredadó i deuda sin fin. Mi ta pensa riba esnan ku, aun asina, ta sigui hinka p’afó dignidat manera si tabata un mast. Karibe no ta fragmento; e ta totalidat. I e totalidat ei tin memoria.
1 di Mei — E historia material ku a hiba nos te aki
Den nos región, eksploitashon no ta un konsepto abstrakto; e ta mesun struktura riba kua a konstrui e órden kolonial‑kapitalista. For di plantashon di sklabitut te na zona franka moderno, e mesun lóhika a keda: saka rikesa, laga probeza. E kontinuidat histórico ei ta splika dicon internashonalismo no ta un luhoso teóriko, sino un nesesidat vital.
Marx a komprendé esaki ku un klaridat ku asta awe ta molesti hopi hende. Su obra no ta un museo; e ta un herment pa lesa e presente. Ta no repiti fórmula, sino apliká su método pa komprendé dicon Kuba ta keda blokia, dicon Venezuela ta keda bou di asedio, dicon Irán ta wordu bombardé, dicon Karibe ta keda atrapá den dependensia struktural. Marx a siña nos wak bou di superfisie, identifiká interes ku ta disfrasá komo “sentido komun”, yamá e enemigonan di klase meskos ku nan ta kambia kara.
Lenin, pa su parti, a kontribuí ku un kos desisivo: komprenshon ku klase trahadó mester organisashon, estrategia i direkshon. Su análisis di imperialismo komo fase superior di kapitalismo ta sigi fundamental pa komprendé dicon nos región ta wordu trata manera patio trasero, dicon kada intento di soberania ta wordu kastigá, dicon unidad di pueblo ta wordu mira komo un menasa.
1 di Mei — Patria komo laman i bandera komo memoria
Ora patria ta laman, no tin lugá pa egoísmo insular. Bonifacio a komprendé esaki, esnan ku a luchá riba kada isla a komprendé esaki, i nos ku ta biba entre nan tambe ta komprendé. Patria no ta un pida tera; e ta memoria organisá di esnan ku no a akseptá humiliashon.
Byrne a bisa esaki ku un forsa ku ta pasa generashon:
“Si algun dia mi bandera
ta kibra den pida chikí…
nos muerto, hinka nan brasa p’afó,
lo sa defendé dje todavía…”
Bandera no ta tela; e ta historia bibu. I nos sa kon e bandera ku mi ta referí ta wordu traha. E ta kontinuidat entre esnan ku a resistí ayera i esnan ku ta resistí awe. E ta e siguransa ku liberashon lo ta kolektivo, o lo no ta.
1 di Mei — Bataya di ideanan: e enemigo ta ripití, nos ta investigá
Malcolm X a advertí ku un menti ku ripití hopi biaha ta bira “sentido komun”. I ora algu bira sentido komun, hende ta para di hasi pregunta. Esaki a pasa ku Kuba pa dèkadanan. Nan a ripití distorshon te ku hopi hende a para di buska fuentenan, di wak konteksto, di wak historia. Loke a kuminsá komo propaganda a bira “tergiversashon di berdat”, un realidad kondishoná pa esnan ku no ta wak mas aya ku e titular.
Pero historia tin su manera pa pone kosnan na su lugá. Ora mes liderato di Merka ta rekonosé kosnan ku nan tabata nega promé, ta keda kla ku hopi di e “berdadenan” tabata konstrukshon interesá. I e makineria ei ta aktivo awe mes, ta fabriká persepshon, ta sembra duda, ta moldea emoshon.
Por eso kominikashon polítiko revolushonario no por ta improvisashon ni espectáculo. No ta un konkurso di “like”. E ta táktika, disiplin, artikulashon kolektivo. E ta kapasidat pa respondé ku análisis kaminda enemigo ke ku nos responde ku impulso.
1 di Mei — Venezuela, un ehèmpel di guerra komunikashonal i nesesidat di disiplin
Loke ta pasa na Venezuela no por wordu analizá for di komfort di red sosial ni for di distansia emosional. E ta un pais bou di preshon extremo: sanksion, konfiskashon di aktivo, lidernan sekuestrá na estranher, menasan di intervenshon. Den e konteksto ei, esnan ku ta na kabes di Estado mester manobrá pa evita ku pais ta bai bèk na privatishon total, na dominio di élite ku ta aliniá ku interes eksterno, na entrega di recurso estratégico na kapital transnashonal.
Industria petrolero ta un ehèmpel kla. Loke Merka ta presentá komo konseshon “nobo” no ta nada mas ku mesun lóhika di kontrol ku tabata ei promé (Lei Anti‑Blokeo, ku su defisiensia i bentaha), awor ku otro idioma. Ganashi di ekstraktivismo ta pasa pa Departamento di Tesoro di Merka, ku ta disidí kon masha ta bolbe. E sèn ei, aunke no ta basta, ta sostené programa sosial i salarinan ku no por existí sin e rekuperashon parcial ei.
Den e situashon ei, kominikashon polítiko revolushonario ta pidi prudensia. No ta pa tapa eror ni pa justifiká loke no por wordu justifiká, sino pa evita ku spekulashon bira arma pa enemigo. For di afó, nos tarea no ta pa yamá hende “traidó” sin pruebannan, sino pa sostené e demanan di klase trahadó venezolano, akompañá nan lucha salarial, defendé nan soberania i no hasi e juego komunikashonal di adversario.
No tur hende ku ta lucha huntu ku nos den komunikashon of otro front ta komunista. Pero pa nos ku ta komunista, disiplin ku ta bini for di sentralismo demokrátiko no ta obedensia siegu. E ta e prátika mas demokrátiko pa koordiná esfuerso, korehi rumbo i sostené proseso bou di asedio. Kada proletario ta lucha den su pais ku su realidad nashonal. Nos responsabilidad internashonalista ta akompañá, no suplantá, e lucha ei.
Kominikashon revolushonario no ta aksesoro. E ta un frente di bataya. E ta pidi método, koordinashon, análisis. E ta pidi sa ora pa papia, kon pa papia i pa kiko pa papia. E ta pidi komprendé ku enemigo ta operá ku presishon sirúgiko: ta ripití, ta distorshoná, ta infiltra, ta dividí.
Nos no por respondé ku improvisashon. Kominikashon polítiko ta parti di estrategia, no dekorashon. E ta herment ku ta permití nos artikulá forsa, evita konfushon, sostené moral kolektivo i konstrui unidad.
1 di Mei — Dia di memoria i futuro
E 1 di Mei aki no ta solamente un komemorashon; e ta un recordatorio ku klase trahadó di Karibe, di Latinoamérica i di mundu, ta sigui ta kolumna vertebral di tur proyekto di liberashon. E ta un dia pa reafirmá ku unidad no ta deklará; e ta konstrui. Ku soberania no ta regalá; e ta defendé. Ku dignidat no ta heredá; e ta praktika. I esaki ta pidi edukashon, organisashon i prátika militante.
For di Kuba te na Puerto Rico, for di Islanan Hulandes te na Barbados, for di Venezuela, for di Palestina i tur kaminda den mundu, pa kada isla ku ta resistí, pa kada pais ku ta lucha, klase trahadó ta sigui ta e forsa ku ta sostené speransa. I mientras tin un solo trahadó òf un trahadora dispuest pa lucha, lo tin futuro.
Historia lo huisa loke mester wordu huisa. Entre tanto, nos ta sigui kaminda.
Ku memoria. Ku disiplin. Ku internashonalismo.
Ku e siguransa ku liberashon lo ta kolektivo òf lo no ta.
Pasobra nos lucha semper lo ta un Baraguá eterno, pa tur hende, no importa unda nan ta.
Patria O Muerte! Hasta La Victoria Siempre!
__________
1er Mai — La Caraïbe comme point de départ
Je suis né sur une île, mais j’ai grandi dans un archipel. Porto Rico m’a donné mon premier horizon, mais c’est l’ensemble de la Caraïbe qui m’a appris que la patrie n’est pas toujours une frontière. Parfois, c’est une mer qui unit ce que le pouvoir a tenté de séparer. Vivre entre Cuba, le Venezuela et les autres îles me permet de comprendre que chaque côte est une tranchée, chaque port une mémoire, chaque drapeau un fragment d’une même histoire blessée et en résistance. L’union de ces drapeaux forme le véritable drapeau rouge qui représente mes camarades et moi.
C’est pourquoi, lorsque arrive le Premier Mai, je ne pense pas seulement à la date. Je pense à la classe ouvrière qui soutient cette mer d’îles, à celles et ceux qui portent sur leurs épaules l’histoire des plantations, des enclaves, des bases militaires, des monocultures, des maquilas, du tourisme prédateur et de la dette éternelle. Je pense à celles et ceux qui, malgré tout, continuent de hisser la dignité comme un mât. La Caraïbe n’est pas un fragment : c’est une totalité. Et cette totalité a une mémoire.
1er Mai — L’histoire matérielle qui nous a conduits jusqu’ici
Dans notre région, l’exploitation n’est pas un concept abstrait ; c’est la structure même sur laquelle s’est construit l’ordre colonial‑capitaliste. Des plantations esclavagistes aux zones franches contemporaines, la logique est restée la même : extraire la richesse et laisser la pauvreté. Cette continuité historique explique pourquoi l’internationalisme n’est pas un luxe théorique, mais une nécessité vitale.
Marx l’a compris avec une clarté qui dérange encore aujourd’hui. Son œuvre n’est pas un musée : c’est un outil pour lire le présent. Être marxiste aujourd’hui ne signifie pas réciter des formules, mais appliquer sa méthode pour comprendre pourquoi Cuba reste bloquée, pourquoi le Venezuela est assiégé, pourquoi l’Iran est bombardé, pourquoi la Caraïbe demeure piégée dans une dépendance structurelle. Marx nous a appris à regarder sous la surface, à identifier les intérêts déguisés en bon sens, à nommer les ennemis de classe même lorsqu’ils changent de visage.
Lénine, quant à lui, a apporté quelque chose de décisif : la compréhension que la classe ouvrière a besoin d’organisation, de stratégie et de direction. Son analyse de l’impérialisme comme stade supérieur du capitalisme reste indispensable pour comprendre pourquoi notre région est traitée comme une arrière‑cour, pourquoi chaque tentative de souveraineté est punie, pourquoi l’unité des peuples est perçue comme une menace.
1er Mai — La patrie comme mer et le drapeau comme mémoire
Quand la patrie est la mer, l’égoïsme insulaire n’a pas sa place. Bonifacio l’avait compris, celles et ceux qui ont combattu sur chaque île l’avaient compris, et nous qui vivons entre elles le comprenons aussi. La patrie n’est pas un morceau de terre : c’est la mémoire organisée de celles et ceux qui n’ont pas accepté l’humiliation.
Byrne l’a exprimé avec une force qui traverse les générations :
« Si un jour mon drapeau
venait à être brisé en mille morceaux…
nos morts, levant les bras,
sauraient encore le défendre… »
Le drapeau n’est pas un tissu : c’est une histoire vivante. Et nous savons comment se forge le drapeau auquel je fais référence. C’est la continuité entre celles et ceux qui ont résisté hier et celles et ceux qui résistent aujourd’hui. C’est la certitude que l’émancipation sera collective ou ne sera pas.
1er Mai — La bataille des idées : l’ennemi répète, nous enquêtons
Malcolm X a averti qu’un mensonge répété suffisamment de fois finit par devenir du « bon sens ». Et lorsqu’une idée devient du bon sens, elle cesse d’être questionnée. C’est ce qui est arrivé à Cuba pendant des décennies. Les distorsions ont été répétées jusqu’à ce que beaucoup cessent de demander les sources, le contexte, l’histoire. Ce qui avait commencé comme propagande est devenu une « falsification de la vérité », une réalité conditionnée pour celles et ceux qui ne regardent jamais au‑delà du titre.
Mais l’histoire a sa manière particulière de remettre les choses en place. Lorsque même la direction des États‑Unis reconnaît des faits qu’elle niait auparavant, il devient clair que beaucoup de ces « vérités » étaient des constructions intéressées. Et cette machine fonctionne encore aujourd’hui, fabriquant des perceptions, semant le doute, modelant les émotions.
C’est pourquoi la communication politique révolutionnaire ne peut être improvisation ni spectacle. Ce n’est pas un concours de likes. C’est une tactique, une discipline, une articulation collective. C’est la capacité de répondre par l’analyse là où l’ennemi veut que nous répondions par l’impulsion.
1er Mai — Venezuela : un exemple de guerre communicationnelle et de nécessité de discipline
Ce qui se passe au Venezuela ne peut être analysé depuis le confort des réseaux sociaux ni depuis une distance émotionnelle. C’est un pays soumis à des pressions extrêmes : sanctions, confiscation d’actifs, dirigeants enlevés à l’étranger, menaces d’intervention ouverte. Dans ce contexte, celles et ceux qui dirigent l’État doivent manœuvrer pour éviter que le pays ne retombe dans une privatisation totale, dans la domination d’élites alignées sur des intérêts extérieurs, dans la remise de ressources stratégiques au capital transnational.
L’industrie pétrolière en est un exemple clair. Ce que les États‑Unis présentent comme de « nouvelles » concessions n’est rien d’autre que la même logique de contrôle déjà appliquée auparavant (la Loi Anti‑Blocus, avec ses limites et ses avantages), désormais exprimée dans un autre langage. Les profits de l’extractivisme passent par le Département du Trésor américain, qui décide combien est renvoyé au pays. Cet argent, bien que limité, soutient des programmes sociaux et des salaires impossibles sans cette récupération partielle.
Dans ce scénario, la communication politique révolutionnaire exige de la prudence. Il ne s’agit pas de cacher les erreurs ni de justifier l’injustifiable, mais d’empêcher que la spéculation devienne une arme pour l’ennemi. Depuis l’extérieur, notre tâche n’est pas de désigner des traîtres sans preuves, mais de soutenir les revendications de la classe ouvrière vénézuélienne, d’accompagner ses luttes salariales, de défendre sa souveraineté et de ne pas renforcer la stratégie communicationnelle de l’adversaire.
Nous ne sommes pas tous communistes dans les luttes de communication ou sur d’autres fronts. Mais pour celles et ceux qui le sont, la discipline issue du centralisme démocratique n’est pas une obéissance aveugle. C’est la pratique la plus démocratique pour coordonner les efforts, corriger les trajectoires et soutenir les processus en situation d’encerclement. Chaque prolétaire lutte dans son pays avec sa réalité nationale. Notre responsabilité internationaliste est d’accompagner, non de remplacer, cette lutte.
La communication révolutionnaire n’est pas un accessoire. C’est un front de bataille. Elle exige méthode, coordination, analyse. Elle exige de savoir quand parler, comment parler et pourquoi parler. Elle exige de comprendre que l’ennemi opère avec une précision chirurgicale : il répète, déforme, infiltre, divise.
Nous ne pouvons pas répondre par l’improvisation. La communication politique fait partie de la stratégie, non de la décoration. C’est l’outil qui permet d’articuler les forces, d’éviter les confusions, de soutenir le moral collectif et de construire l’unité.
1er Mai — Jour de mémoire et d’avenir
Ce Premier Mai n’est pas seulement une commémoration : c’est un rappel que la classe ouvrière de la Caraïbe, de l’Amérique latine et du monde reste la colonne vertébrale de tout projet d’émancipation. C’est un jour pour réaffirmer que l’unité ne se décrète pas : elle se construit. Que la souveraineté ne se donne pas : elle se défend. Que la dignité ne s’hérite pas : elle se pratique. Et cela exige éducation, organisation et pratique militante.
De Cuba à Porto Rico, des Îles Vierges à la Barbade, du Venezuela, de la Palestine et de chaque coin du monde, pour chaque île qui résiste, pour chaque pays qui lutte, la classe ouvrière reste la force qui soutient l’espoir. Et tant qu’il restera un seul travailleur ou une seule travailleuse prêt(e) à lutter, il y aura un avenir.
L’histoire jugera ce qui doit être jugé. En attendant, nous continuons d’avancer.
Avec mémoire. Avec discipline. Avec internationalisme.
Avec la certitude que l’émancipation sera collective ou ne sera pas.
Parce que notre lutte sera toujours un Baraguá éternel, pour tous les peuples, où qu’ils soient.
Patria O Muerte! Hasta La Victoria Siempre!



Comentarios