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Solidaridad Indestructible: Denuncia y Resistencia Frente al Acoso

Solidaridad

En la encrucijada entre la historia compartida y la lucha por la justicia, Puerto Rico y Cuba se entrelazan como dos alas de un mismo pájaro. Sin embargo, esta unidad histórica se ve amenazada por los embates del odio y la mentira, que intentan dividir a dos pueblos hermanos  unidos por la solidaridad y la lucha común.

El Comité de Solidaridad con Cuba de Puerto Rico, en su incansable compromiso con la justicia y la fraternidad, ha sido objeto de un reciente y despiadado acoso desde las redes de contrarrevolucionarios residentes en Florida. Este intento de silenciar la voz de la solidaridad es un reflejo de la larga historia de persecución contra aquellos que levantan la bandera de la justicia y la hermandad entre los pueblos.

Desde llamadas telefónicas intimidatorias hasta campañas difamatorias en medios de comunicación, los enemigos de la solidaridad no escatiman esfuerzos para desacreditar y desarticular el trabajo del Comité. Sin embargo, su resistencia es inquebrantable, y su compromiso con la causa de Cuba y la libertad no conoce límites.

En este contexto de hostigamiento, es fundamental recordar y defender los derechos constitucionales que amparan las acciones del Comité y de todos aquellos que luchan por un mundo más justo. La Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos garantiza la libertad de expresión, mientras que el derecho a la libre movilidad es parte de la "libertad" de la que se puede privar al ciudadano sin el debido proceso legal en virtud de la Quinta Enmienda de esa constitución que rige a norteamericanos y a su colonia.

Cuba y Puerto Rico comparten una historia de solidaridad y lucha que ningún bloqueo ni persecución puede romper. Al igual que en el caso de Corea del Norte y del Sur, quieren destruir la  unidad entre un mismo pueblo. La unidad de estos pueblos son un faro de esperanza en un mundo dividido por intereses egoístas y agendas políticas mezquinas.

En el marco del homenaje que le dedicamos a Ana Belén, quien ha soportado las injusticias del gobierno norteamericano, en carne propia, comienzan a hacerle llamadas de canales de TV y Radio desde Miami a la presidenta del comité de solidaridad. Así como anteriormente, cuando la brigada participó en las actividades del 26 de julio, las fotos de la Presidenta con Díaz-Canel provocaron berrinches de Otaola en Miami y posteriormente la visita del FBI a participantes y a miembros del comité, intimidándoles y haciéndoles saber que conocían de sus actividades y propiciando malentendidos. 

Siendo que los miembros del comité y quienes participan en sus brigadas obedecen sus conciencias más que leyes sin uso de razón; como lo dijo claramente Ana Belén Montes, en el injusto juicio al que fue expuesta en los EEUU:

“ Obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta…” 

Un comité creado desde hace más de 30 años desafiando el bloqueo, al único pueblo latinoamericano que le afecta de manera directa el bloqueo a Cuba es al boricua, al no permitirles ejercer su derecho a la libertad de movilidad, ni de expresión. Vulnerándoles  su derecho inalienable a la independencia y a ejercer la solidaridad.

Por lo que denunciamos al mundo, nuevamente la arremetida en contra de las y los ciudadanos boricuas miembros y participantes del comité de solidaridad con Cuba.

La solidaridad latinoamericana y caribeña, encabezada por Cuba, se alza como un bastión de resistencia contra la opresión y la injusticia. En defensa del trabajo de más de 30 años de los puertorriqueños en solidaridad con Cuba, reafirmamos nuestro compromiso con la causa de la libertad y la fraternidad entre los pueblos.

En medio de la adversidad, el Comité de Solidaridad con Cuba de Puerto Rico se mantiene firme en su misión de promover la justicia y la solidaridad. Su valentía y determinación son un ejemplo inspirador para todos los que luchan por un mundo mejor.

La persecución puede intentar silenciar la voz de la solidaridad, pero nunca podrá extinguir el fuego de la justicia que arde en el corazón de aquellos que se levantan contra la opresión. Unidos en la lucha, Cuba y Puerto Rico seguirán adelante, guiados por el espíritu de solidaridad que trasciende fronteras y desafía la tiranía. No pudo el FBI, menos podrá una gusanera ignorante y escuálida. 

Porque mientras exista un solo corazón dispuesto a luchar por la libertad y la justicia, la solidaridad prevalecerá, imbatible e indestructible.

 
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