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RELATOS DE TINA BAZUCA CONTADO POR SU HIJA ALTAGRACIA


Altagracia Ramos, es la hija de Agustina Rivas Ramos, conocida como Tina Bazuca. Una mujer marcada por la miseria y el pesar de los angustiosos años. Donde los sufrimientos y los martirios han dejados sus huellas en el rostro sincero y humilde; pero a veces esquivo y mordaz; producto de los difíciles momentos que les ha tocado vivir por ser hija de una controversial y extraordinaria combatiente de la a Revolución de Abril de 1965.


Altagracia, nos va a contar sin reveces ni ambigüedades, los anónimos relatos que ella guarda de su madre desde niña. Esos relatos que se pierden en el tiempo y que la mayoría de las veces se llevan a la tumba. Por el temor siniestro que nos arrastras al olvido.


Mi nombre es Teresa Altagracia Ramos, nací en Santo Domingo, el 15 de octubre de 1956. Desde niña me crie bajo el cuidado de mi abuela Felicia Ramos. Al igual que mis otros dos hermanos. Juan Ramón que nació en el 1958 y Rodolfo Antonio que nació en el 1960.


Mi madre Agustina Rivas Ramos nació el 13 de mayo de 1937, en Dajabón. Antes de venir a la capital, en el año 1948, se fue a vivir con mi abuela a Santiago al barrio Los Pepines.

Sale con la familia a Ciudad Trujillo la capital de la Republica Dominicana en el año 1954, y se establece en Los Pinos del barrio La Fuete, en los alrededores del Puente Duarte y la Incineradora. En ese lugar estaban las paradas de autobuses que viajaban a la Región Este del país. Mi abuela Felicia, pone una fonda. Ya en se barrio mi mamá se hace famosa por su bravura y coraje enfrentando a los hombres que abusaban de las mujeres indefensas. Es conocida como: Tina. Ella forma una liga deportiva infantil en el sector. Me dicen que aun embarazada de mí, enseñaba a los niños a jugar béisbol.


En el 1961 mi abuela compra una casa en la calle Isabela número 35 esquina Libertad del barrio Capotillo. Donde nos mudamos y mi abuela pone un colmado. Después del ajusticiamiento de Trujillo, los Paleros de Balá llegaban al barrio en camiones, armados de palos y mi mamá me escondía y yo le preguntaba y esos hombres son malos y ella me decía si meneando la cabeza.

Desde que estalló la revolución el 24 de abril de 1965, mi mamá se involucró junto a sus hermanos Raymundo del Carmen, conocido como Carmelo, músico de guitarra, que después de la revolución se radico en Puerto Rico y Francisco Rivas Ramos conocido como Julián, que era policía. Los tres se integraron al Comando del Sindicato de Arrimo: POASI.


Yo iba con mi abuela a ver a mi madre al Comando POASI, ella siempre estaba con un fusil Máuser, una correa llena de porta cargadores y una pistola 45. Después, estuvo en la avanzada Libertador, del Comando POASI, que era dirigida por el Comandante Daniel Domingo Vargas. Estaba en la calle Libertador esquina Delmonte y Tejada. Ahí la llegue a visitar varias veces. Ella vestida de negro, parecía un Hombre Rana.


Los primeros 12 años después de la revolución yo casi no veía a mi madre; ella normalmente llegaba muy tarde de la noche y se iba temprano de la mañana. Yo me acuerdo que cuando ella llegaba mi abuela la conocía por un silbido que ella hacia y le abría la puerta de atrás. Un día le pregunte. ¿Por qué no vivía con nosotros; y me dijo: -No puedo me persigue la policía? -

En el año 1967, ella hizo una casa de madera, en la calle Aurora del Capotillo y de vez en cuando paraba ahí. Una tarde se presentaron dos policías secretos; a punto de pistolas la sacaron de la casa, arrastrándola por los cabellos se la llevaron a la orilla del Río Isabela, conocida como La Zurza. Ella vestía un vestido rosado. Uno de la familia que les decían “Los Patuses”, fue al colmado de mi abuela en la calle Isabela; muy nervioso y agitado le dijo. – ¡Mire Doña Felicia! A Tina se la llevaron dos policías a la Zurza para matarla; uno que yo conozco y que es un criminal que se llama Eduardo Natera y otro apodado Cacheo. - Mi abuela cerró el colmado y se tranco a rezar en un altar que tenía en su habitación. Se oyeron dos tiros. Todos los vecinos serraron sus puertas. A los quince minutos Tina venia subiendo de la Zurza con los cabellos desordenados, con olor a pólvora y el vestido chamuscado por el forcejeo y agujereados por las balas. A los pocos días a Eduardo Natera le volaron la tapa de los sesos. La policía fue a mi casa a buscar a Tina. Se la llevaron y a la semana la soltaron por falta de prueba.


En el año 1966, trabajo como recepcionista en el sindicato POASI. Esa vez se hizo una reunión a ver si le daban un carnet para trabajar en el muelle; pero hubo oposición ya que no había historia de mujeres que trabajaran en los muelles cargando mercancías.


En el año 1971 cuando La Banda Colorá, a Tina la andaban buscando para matarla. Me acuerdo que a la casa de mi abuela llegó la policía por tres ocasiones a hacer allanamiento. En uno de esos allanamientos ellos despegaron el cielo raso de la casa, buscando armas. Los tigüeres de la banda, presionaban a mi abuela constantemente, diciéndole: - ¡Díganos donde es que usted la tiene escondida Coño! ¡Por más que la esconda la vamos a encontrar?


Un domingo, del mes de agosto de 1972, yo fui a verla a la cárcel preventiva del Ensanche la Fe y le llevé una comida. Un policía me quito la cantina para revisarla y antes de pasársela a ella por las rejas de la celda, la sopeteó. Tina, cogió la cantina y le vacío la comida encima al policía y con la cantina le cayó a cantinasos. Ese domingo había muchas visitas en la Preventiva. En el momento del rebú, llego el coronel de la policía Corides Jáquez, quien de inmediato jaló la pistola 45, que portaba y les cayó a pistoletazos a Tina desde la reja de la celda. En el forcejeo Tina le arrebató la pistola y apretó el gatillo, pero la pistola no tenía el cargador. Sacaron a todas las visitas de inmediato. Tina se negaba a entregar la pistola y para ello ponía condiciones. El coronel pidió refuerzos. Un pelotón de policías entro a la celda y la sometió a la obediencia a macanazos y culatazos. Fue trancada en solitaria durante 31 días.


En el 1973, Tina, trabajo como portera nocturna en los cines Atenas y Trianón. Al no encontrar quien la empleara y por su seguridad personal se fue en yola a Puerto Rico. Cuando iba hacer deportada de Puerto Rico, se fue en yola a San Martin, donde duro dos años trabajando como masajista. Luego vino a la Republica Dominicana en el año 1976 y se fue a Los Estados Unidos.

La última vez que vino de Los Estados Unidos, fue en el año 1991. Entonces se mudó en la calle Arzobispo Valera número 60, en el barrio de Villa Consuelo. Al no encontrar trabajo en su país, por tener varias fichas productos de sus luchas revolucionarias, a favor de las conquistas laborales de los obreros y la reforma agraria de los campesinos. Se vio en la obligación de comprarse dos termos, uno blanco y otro azul y ponerse a vender café y chocolate; por los alrededores del hospedaje del mercado de Villa Consuelo; a lo que luego le agrego una paletera. Después se puso a vender lentes en la avenida Duarte y en el parque Enriquillo. Últimamente había montado una fritura en el sector denominado Monomojáo, donde era respetada por niños, jóvenes y mayores. Les decían la Coronela. Siempre vestía de negro y se ponían una gorra militar. Ella me decía que eso era para confundir al enemigo.


En el 1994, se fue a Santiago, al barrio “Cien Fuego”, a la casa de su hijo Juan Ramón y de ahí paso a su provincia natal Dajabón. Dicen que en el momento de su deceso el 13 de julio de 1996, producto de un ataque cardiaco, estaba haciendo la reclamación de unos terrenos que su padre el señor Juanico Rivas le había dejado de herencia.


Del libro: RELATOS DE LOS HÉROES

ANÓNIMOS DE ABRIL 1965.

AUTOR: LIC. TIRSO MEDRANO.

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