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Fidel y el movimiento sindical internacional de la clase obrera

El 25 de noviembre de 2022 se cumplieron seis años desde que el Comandante Fidel Castro pasó al plano espiritual. La Federación Sindical Mundial realizó un acto de recordación del cual compartimos el discurso de la ocasión del pasado secretario general de la FSM, George Mavrikos.

Favor de leer y compartir. Una gran lección para todos los pueblos del mundo y para líderes que se guían por valores, no por corrientes de moda.

Luis Pedraza Leduc

GEORGE MAVRIKOS: FIDEL Y EL MOVIMIENTO SINDICAL INTERNACIONAL DE LA CLASE OBRERA

26-11-2022

Discurso de George Mavrikos en el acto de memoria y conmemoración “Fidel para siempre” | 25 de noviembre 2022

Fidel y el movimiento sindical internacional de la clase obrera

Estimados amigos y amigas,

Compañeros y compañeras,

Ya escuchamos la aproximación teórica e histórico-política a Fidel en los oportunos discursos de los ponentes anteriores.

Como sería aburrido repetir lo ya dicho, no me malinterpreten y permítanme por favor dar testimonio personal de hechos y acontecimientos, que en mi entender y a mi juicio evidencian una gran y completa personalidad revolucionaria; una personalidad que no poseía la teoría marxista-leninista simplemente para evocar lemas impresionantes, sino que la tenía como una guía creativa diaria para la acción; una personalidad revolucionaria completa que creía en el papel protagónico y vanguardista de la clase obrera y, por tanto, demostraba esta creencia en la práctica.

Hasta los dos acontecimientos que mencionaré, yo estaba al tanto, como casi todos, del largo y grandioso discurso que Fidel había pronunciado en la inauguración del X Congreso Sindical Mundial, celebrado en La Habana en 1982, destacando las luchas invencibles de los trabajadores y los Pueblos en todos los rincones del planeta. La fotografía de Fidel en el podio del X Congreso Sindical Mundial de la FSM (Federación Sindical Mundial) está en las oficinas de innumerables sindicatos del mundo.

Fidel durante las sesiones del X Congreso de la FSM efectuado en La Habana en febrero de 1982

No obstante, dejando aparte las palabras introductorias, les querría recordar el XXVII Congreso de la GSEE (Confederación General de Trabajadores de Grecia) en 1992, que se celebró en el hotel Novotel, en la Plaza Vathis. La delegación cubana pidió reunirse con nosotros. Estábamos a un año de los derrocamientos que pusieron al mundo patas arriba. El bombo sobre la supuesta “casa común global”, sobre el final de la Guerra Fría, etc. lo había cubierto todo. En el movimiento sindical internacional, el reformismo pedía la disolución de la FSM y su absorción por la Internacional de Sindicatos “Libres”. Los principales sindicatos de la FSM declaraban su intención de desafiliarse. Por ejemplo, la CGT de Francia y la CGIL de Italia exigían la disolución de la FSM y su adhesión a la Internacional “Libre”, la cual fue y sigue siendo un mecanismo de los monopolios y un ciego servidor del imperialismo.

La reunión tuvo lugar en las oficinas del ESAK (Movimiento Sindical Militante Unido) en el número 44 de la calle Menandrou. Por nuestro lado, estuvieron presentes Yanis Epitropou, presidente del ESAK, gran militante inolvidable, antiguo francotirador de la OPLA (Organización para la Protección de la Lucha Popular) y exiliado en la isla de Makrónisos, así como el orador. El sindicalista cubano Leonel González, Responsable de Relaciones Internacionales de la Central de Trabajadores de Cuba, la heroica CTC, nos informó que la decisión de Fidel es no disolver la FSM y en caso de que la mayoría de los órganos de la FSM decidan disolverla, entonces los cubanos procederán a su reconstitución. Nos presentó su análisis de la situación y las tareas inmediatas para el movimiento sindical internacional y solicitó que el ESAK coopere con la línea de preservación y fortalecimiento de la FSM.

Ahora todo puede que suene simple. Entonces no fue nada sencillo. Pasamos mucho tiempo y muchas discusiones hasta que llegamos a una posición clara, iniciando los contactos sindicales bilaterales para la formación de un bloque sindical internacional contra la disolución de la FSM. Hasta que llegamos al punto de dirigirnos abierta y públicamente a los principales sindicatos de todos los países afiliados a la FSM y declarar poco antes del Congreso de la FSM, celebrado en Damasco en 1994, que:

“Les subrayamos otra vez más que nadie tiene el derecho a desmantelar la FSM. Hay muchos sindicatos militantes que no tienen miedo y van a ayudar a que la FSM se fortalezca. Estamos con estos camaradas y juntos vamos a trabajar para que la FSM vuelva a ser grande y fuerte.

Quienquiera que así lo quiera o tenga miedo, puede marcharse junto con los italianos y los franceses.

Los verdaderos militantes se quedarán aquí con nosotros. La lucha continúa.”

En el Congreso con una mayoría marginal, se rechazaron las propuestas reformistas, cuyo objetivo era la disolución; así que se inició el difícil esfuerzo de reconstrucción. Seis (6) años después, en mi calidad de entonces vicepresidente de la FSM, en La Habana, en la recepción que la dirección cubana nos dio el Primero de Mayo, cuando el traductor le dijo a Fidel que el compañero presente es de Grecia y Vicepresidente de la FSM, luego de que Fidel preguntó cómo está Jarílaos Florakis (Secretario General histórico del KKE), tira de la mano hacia él a Pedro Ross, Secretario General de la CTC de Cuba y también Vicepresidente de la FSM, y en tono severo nos explicó brevemente la necesidad de fortalecer la FSM. Así era Fidel. Con conocimiento e interés genuino en la situación de la clase obrera y sus luchas a nivel mundial.

Y un dato más que me impresionó: En la sala del “Palacio de Convenciones” estaba teniendo lugar el Congreso ordinario de la CTC de Cuba: ahí estaban presentes 4500 delegados, 35 delegaciones sindicales internacionales y todo el Consejo de Ministros. El Congreso duró cuatro días. Fidel no abandonó su asiento ni un momento. Un orador, sindicalista de la educación, propuso cerrar una escuela primaria en un pueblo de montaña porque ahí tenía un solo alumno. Fidel lo interrumpió y le hizo muchas preguntas aclaratorias: por qué hay un solo niño, a qué se dedican sus padres, etc. El docente orador descendió del podio y el presidio le dio la palabra al Presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para elaborar el razonamiento en base al cual los sindicatos pedían el cierre de dicha escuela. La propuesta del Sindicato Nacional estaba absolutamente justificada. El debate se avivó y duró más de dos horas. Todos los ponentes apoyaban el razonamiento del Sindicato Nacional ya que el costo de que el maestro recorriera 60 kilómetros todos los días era alto y la calidad de la educación brindada en una aula con un solo alumno y un maestro fue degradada.

Después de tres horas de discusión donde Fidel no había hablado, subió al podio y dijo:

“No estoy de acuerdo con la propuesta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y todos sus órganos directivos locales y, por tanto, estoy presentando mi propia propuesta al Congreso”.

Habló durante dos horas. Hizo un análisis único del desarrollo del campo hasta que formuló su propuesta de mantener y fortalecer la escuela con una lección semanal de lengua extranjera, una lección de computación, planteando a la vez que se otorgaran puntos favorables tanto al alumno como a las familias que se asentarán en la zona para el cultivo de madera en las selvas montañosas de la provincia. Concluyó diciendo que:

“La propuesta del Sindicato Nacional sería correcta si estuviéramos del otro lado, en el país de los Rockefeller, pero estamos aquí, en la Revolución, y nuestras decisiones no deben olvidar eso ni por un momento. Así que le pido al Presidio que someta a votación mi propuesta y la propuesta del Sindicato Nacional ahora”.

Y claro, la propuesta de Fidel fue votada casi por unanimidad.

Así era Fidel: indomable, un visionario con fe en las fuerzas inagotables de las masas populares.

En 2016, en la manifestación final de los días de honras fúnebres de Fidel en el estadio de Santiago de Cuba, tuve el honor, en representación de la Federación Sindical Mundial, de brindar nuestro saludo, declarando nuestro eterno respeto por lo que Fidel ofreció con su vida y su accionar hacia la clase obrera mundial en la lucha por su emancipación y liberación de las cadenas del capitalismo.

Y fue un gran honor para la Federación Sindical Mundial ser invitada y participar junto a los familiares muy cercanos de Fidel en el entierro de sus cenizas que tuvo lugar en la madrugada del 4 de diciembre de 2016, en el Cementerio de Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.

¡Inmortal a través de los siglos!

 

Fuente: Fidel y el movimiento sindical internacional de la clase obrera - Nueva Pensamiento Crítico: Diario digital de trabajadores (lacasaeditora.org)

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