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Somos naciones pequeñas frente a retos colosales

50 AÑOS DE RELACIONES CUBA-CARICOM(I)

Los orígenes históricos y étnicos de nuestros pueblos son similares; no todos hablan un mismo idioma, pero en las demás cosas somos muy parecidos. Es una historia de familia y de solidaridad.

El 4 de septiembre de 1973, luego de un encuentro en Trinidad y Tobago con Barrow,Williams, Burnham y Manley, Fidel, junto a estos dos últimos, llegó a Guinea rumbo a Argelia, para participar en la IV Cumbre del MNOAL. Sekou Touré (primero a la izquierda) los recibió y se incorporó al trayecto. Foto: Archivo

«Somos naciones pequeñas frente a retos colosales», así caracterizó el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a los países participantes en la VII Cumbre CARICOM-Cuba, celebrada el 8 de diciembre de 2020, desde las diferentes ciudades capitales.

En momentos álgidos e inciertos por la pandemia de COVID-19, se hizo por videoconferencia. Entonces se acordó realizar la VIII Cumbre en diciembre de 2022. Será nuevamente de forma presencial, en Barbados, este 6 de diciembre. La organización la integran 15 estados isleños y continentales no hispanohablantes. Este nuevo encuentro romperá con la tradición de hacerse trianualmente.

El propósito es conmemorar el 50 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas, el 8 de diciembre de 1972, entre Cuba y los primeros cuatro territorios independientes del Caribe anglófono —Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago—que, meses después, el 14 de julio de 1973, liderarían la fundación de CARICOM.

La VIII Cumbre se celebrará en el marco del 20 aniversario del Día CARICOM-Cuba, acordado a celebrar cada 8 de diciembre desde 2002, cuando sesionó por primera vez en La Habana una de estas citas. Ese encuentro había sido convocado inicialmente para festejar los 30 añosde los vínculos diplomáticos con la Mayor de las Antillas.

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz diría entonces: «Probablemente, los líderes de estos países, considerados igualmente padres fundadores de la independencia de sus naciones y de la integración caribeña, Errol Barrow, de Barbados; Forbes Burnham, de Guyana; Michael Manley, de Jamaica, y Eric Williams, de Trinidad y Tobago, al decidir el establecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, comprendían que estaban trazando el camino para lo que sería después la política exterior de la Comunidad del Caribe, que tiene hasta el día de hoy tres características fundamentales: la independencia, la valentía y la acción concertada».

Y agregaba: «Esta decisión, de incuestionable valentía política, adoptada por países pequeños recién independizados, en un entorno hostil y de grandes presiones, constituyó un paso fundamental para la ruptura del bloqueo diplomático y comercial a Cuba en la región y una brecha contra el aislamiento a que nos habían sometido utilizando a la OEA».

Fidel presidió por Cuba la I y la II Cumbre (2002 y 2005); y el General de Ejército Raúl Castro Ruz, la III (2008), la IV (2011), la V (2014) y la VI (2017). En la inauguración de la reunión de 2008, en Santiago de Cuba, Raúl expresaba: «la cooperación y la solidaridad constituyen los pilares de nuestras relaciones».

«Los proyectos que hemos impulsado y estamos en condiciones de seguir fortaleciendo —añadió—, no funcionan sobre la base de las reglas del neoliberalismo (...). No persiguen la ventaja comparativa o la maximización de la ganancia. Promueven el desarrollo, la justicia, la equidad y el bienestar de los seres humanos». Y en la cumbre de 2011, en Trinidad y Tobago, sentenciaba: «Un Caribe unido y solidario es nuestro único camino».

Y en otro recuento histórico de los lazos, en la Cumbre 2014, recordaba que la familia caribeña comparte «una historia común de colonialismo, esclavitud y luchas por la libertad, independencia y desarrollo, que es el crisol en el que se han fundido nuestras culturas». Y también —agregaba— «enfrentamos retos comunes que solo podremos vencer con la más estrecha unidad y eficaz cooperación».

En la VI Cumbre, el General de Ejército enfatizaba: «“En el fiel de América están las Antillas”, escribió en 1894 José Martí, el más universal de los cubanos. Sus ideas, hoy ampliamente compartidas, nos dan la certeza de que un Caribe cada vez más próspero, equitativo, seguro, sostenible y unido es posible; que siempre podrá contar con la eterna amistad, gratitud y el apoyo de Cuba».

CUBA ES CARIBE; EL CARIBE ES CUBA

En el siglo XIX no se hablaba todavía, al menos entre nosotros, del Caribe, sino de las Antillas, exponía Roberto Fernández Retamar el 3 de diciembre de 2008 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, durante la apertura de la 3ra Conferencia internacional 50 años de la Revolución Cubana y su impacto en el Caribe.

«Entrado el siglo XX —reseñaba—, habitantes de otras Antillas vendrían a trabajar a Cuba, a menudo en condiciones espantosas». Y así fue hasta 1959, cuando solo tres naciones antillanas eran “independientes”, Cuba —donde ese año triunfaba una revolución—, Haití y República Dominicana, que seguían bajo sangrientas tiranías.

«Los demás (países antillanos) eran, y en algunos casos siguen siendo, colonias de viejas metrópolis europeas y de una relativamente nueva: los Estados Unidos». Tras el triunfo de la Revolución —agregaba el poeta—, Cuba «quedó aislada de sus hermanas caribeñas, a las que, sin embargo, de la geografía a la historia, de la música a la religión, tantos hechos la unían —y la unen—».

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Así fue hasta diciembre de 1972, cuando los líderes de las recientes repúblicas de Jamaica y Guyana (que alcanzaron la independencia en 1962) y Trinidad y Tobago y Barbados (1966), decidieron establecer relaciones diplomáticas con la Mayor de las Antillas, pese a las presiones de EE.UU. y la OEA.

En 1975 hicieron estancia en Cuba, casi de forma consecutiva, Forbes Burnham, primer ministro de la República Cooperativa de Guyana (en abril); Eric Williams, primer ministro de Trinidad y Tobago(junio), y Michael Manley, primer ministro de Jamaica (julio). En ocasión de esas visitas, durante nutridos actos populares, Fidel profundizó en la naturaleza de esas relaciones.

El 9 de abril de 1975, en Cienfuegos, en el discurso durante el Acto de amistad cubano-guyanés, decía:

«Los orígenes históricos y étnicos de nuestros pueblos son similares. Y aunque los países de habla inglesa del Caribe tienen otro idioma, en todas las demás cosas somos muy parecidos: todos fuimos explotados por los monopolios; todos tuvimos que producir mucha caña y mucho azúcar para enriquecer a los explotadores extranjeros; todos tuvimos que trabajar muy duramente, extrayendo los recursos naturales en beneficio de los explotadores extranjeros; todos recibimos la misma herencia de subdesarrollo y pobreza; todos hemos tenido problemas similares de incultura, de analfabetismo, de desempleo, de falta de atención médica y de falta de los recursos más elementales para vivir; y todos tenemos delante la misma tarea de desarrollar nuestros países».

HISTORIA DE FAMILIA

La profesora Milagros Martínez Reinosa, secretaria ejecutiva de la Cátedra de Estudios del Caribe Norman Girvan de la Universidad de La Habana, entre las más destacadas estudiosas de estos vínculos, segmenta los nexos de la Revolución cubana y el Caribe no hispanohablante en varias etapas, porque —señala— nuestras relaciones no han estado exentas de «tensiones y desencuentros», sobre todo tras la invasión de EE.UU. a Granada, en 1983.

En el artículo La proyección externa cubana hacia el Caribe, la académica sitúa seis etapas: Período de proyección limitada (1959-1970); Período de inicio y auge en las relaciones (1970-1979); Período de deterioro de las relaciones (1979-1983); Período de retroceso en las relaciones (1983-1990); Período de recomposición de las relaciones (1990-1992); y Período de plena reactivación de las relaciones (de 1992 en adelante).

En su texto La forja de las relaciones de Cuba con la Comunidad del Caribe (CARICOM): los primeros años (1959-1975), cuyo original fue enviado a estos redactores por la autora, Martínez analiza las dos primeras etapas. Sobre el Período de proyección limitada, argumenta que entre 1959 y 1970 la prioridad de la Revolución era lograr su «supervivencia y consolidación ante la hostilidad norteamericana».

Entonces —explica— se rompieron las relaciones diplomáticas con República Dominicana y Haití, cuyos gobiernos apoyaron acciones para derrocar al naciente poder revolucionario; y con Jamaica se mantenían solo relaciones muy formales.

Con Guyana, territorio colonial hasta 1966, se desarrollaron, sin embargo, vínculos políticos, comerciales y de cooperación técnica a partir de 1961, cuando el Partido Progresista del Pueblo (PPP) formó gobierno, liderado por Cheddi Jagan, quien siempre mostró especial afinidad con la Revolución cubana, de manera particular con Fidel, y visitó La Habana a principios de 1960. No obstante, cuando Jagan dejó el ejecutivo en 1964 y se produjo el ascenso de Forbes Burnham como primer ministro, cesaron los nexos.

Las relaciones de Cuba con el Caribe cayeron a partir de ahí en un virtual vacío; aunque —reseña la profesora— durante esos años «se gestaba y consolidaba un pensamiento caribeño que devino sustrato de los movimientos independentistas que sacudirían el área».

Avanzando en los años 60, Cuba estableció contactos con los representantes de las corrientes más progresistas y radicales de los movimientos independentistas locales, una parte de los cuales acudió a la Primera Conferencia Tricontinental, celebrada en La Habana en enero de 1966, y que recibió fuertes críticas de los primeros ministros Eric Williams y Forbes Burnham, entre otros.

De 1970 a 1979 fue el período de inicio y auge de las relaciones, según la sistematización consensuada por la academia y que comparte Martínez Reinosa. En esta etapa —escribe— fue muy importante la posición de Michel Manley (primer ministro de Jamaica de 1972 a 1980); mientras que Williams y Burnham dejaron atrás las críticas a la Revolución por la organización de la Conferencia Tricontinental.

De este período, la investigadora destaca el bienio 1970-1972, cuando los cuatro países independientes del Caribe anglófono reclamaban en diversos foros, en especial en la OEA, reincorporar a Cuba al concierto de naciones latinoamericanas y caribeñas.

En estos años se evidenció el interés, fundamentalmente de Guyana y Trinidad y Tobago, por establecer relaciones diplomáticas y comerciales con la Mayor de las Antillas, delegaciones científico-técnicas cubanas visitaban Barbados para conocer sus variedades de caña, y se realizaban otros intercambios públicos o privados.

Foto: Ilustrativa

FIEL DE AMÉRICA

El 15 de octubre de 1972, finalizada la séptima reunión de los premieres del Caribe anglófono, y asumiendo la vocería de sus colegas Errol Barrow, Michael Manley y Eric Williams, Forbes Burnham hizo un anunció trascendental:

«Los Primeros Ministros de Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago, reunidos durante la Conferencia de Jefes de Gobierno en Chaguaramas, han considerado el estado de sus relaciones con el Gobierno de Cuba y las obligaciones que la OEA ha buscado imponerles a sus miembros en cuanto a las relaciones con ese Gobierno; y hacer la siguiente declaración:

«1.- Los estados independientes del Caribe de habla inglesa, ejerciendo su derecho soberano para mantener relaciones con cualquier otro Estado soberano y de acuerdo con su determinación de buscar la solidaridad regional y lograr una significativa y total cooperación económica entre todos los países del Caribe, gestionarán el pronto establecimiento de relaciones con Cuba, sean económicas, políticas o ambas.2.-Con esta finalidad, los estados independientes del Caribe, de habla inglesa, actuarán juntos sobre la base de gestiones ya acordadas».

La iniciativa, opuesta al aislamiento al que Cuba había sido sometida por EE.UU. y la OEA,venía fraguándose desde antes, pero comenzó a concretarse en las reuniones del MNOAL en Georgetown, Guyana, entre el 8 y 12 de agosto y el 1 y 7 de octubrede 1972, y en las que participaron el canciller Raúl Roa García y Ricardo Alarcón de Quesada, representante permanente ante Naciones Unidas.

La profesora Milagros Martínez Reinosa cuenta en su texto La forja de las relaciones..., que, en septiembre, durante el Día de Cuba en el Festival de Artes Recreativas del Caribe (CARIFESTA), Forbes Burnham —quien a fines de 1971 invitó a la Mayor de las Antillas a participar en las festividades— dijo públicamente en el pabellón cubano —en el que estuvo varias veces— que aprovecharía la visita de Roa García (en octubre) para abordar el establecimiento de relaciones diplomáticas.

Y Alarcón de Quesada —señala la estudiosa— viajó a Jamaica en los primeros días de octubre y se reunió con Manley para ajustar el texto y la fecha de la firma de los vínculos diplomáticos. A su regreso a Nueva York, el 12 de octubre, en un discurso pronunciado durante las sesiones de la Asamblea General de la ONU, hizo referencia al asunto.

A fines de octubre, luego del anuncio de Chaguaramas, viajó a La Habana una misión de Barbados integrada por Cecil B. Williams, viceministro y secretario permanente de relaciones exteriores; Stephen Entage, director de la Junta de Planificación y principal asesor económico del gobierno, y Berenice V. Johnson, segunda secretaria de la delegación de Bridgetown en la OEA.

Como era de esperar, EE.UU. no se quedó de brazos cruzados y empezó a ejercer presiones, aunque nada pudo cambiar.La profesora Martínez Reinosa señala que la prensa caribeña había publicado por esos días que la sede diplomática de Washington en Guyana estaba distribuyendo una carta amenazando a las cuatro naciones libres.

El Embajador yanqui Spencer King negó la existencia de esa carta, pero acotó que normalmente a cualquier país que estableciera relaciones con Cuba se le excluía de un programa especial de ayuda que Washington tenía para los gobiernos del hemisferio occidental.

También fue cotilleo, que en Guyana y Trinidad funcionarios del Departamento de Estado estaban monitoreando la situación. La prensa señaló incluso que un vocero del Departamento de Estado había dicho que «cualquier acción precipitada del primer ministro de Guyana es una violación de las sanciones impuestas por la OEA a Cuba y que Estados Unidos estaba muy preocupado por la situación existente».

Pese a los yanquis, en noviembre prosiguieron los contactos entre las partes para formalizar relaciones. El 8 de diciembre de 1972 se firmó el acuerdo en actos paralelos, uno en la misión de Jamaica ante la ONUy otro en la embajada de Cuba en Ottawa, Canadá.

El 14 de diciembre de 1972, en un discurso en la Plaza de la Revolución con motivo de la visita de Salvador Allende, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó: « (...) y en toda la América se despierta una nueva conciencia como se despierta en todo el mundo (...). Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago y Barbados han establecido relaciones diplomáticas con nuestro país, el bloqueo imperialista y el aislamiento se vienen abajo estrepitosamente».

Los primeros ministros, Errol Barrow, de Barbados; Forbes Burnham, de Guyana; Eric Williams, de Trinidad y Tobago, y Michael Manley, de Jamaica (de izquierda a derecha). (14 de julio de 1973, firma del tratado constitutivo de CARICOM). Foto: Archivo

Luego de que en 1962 la OEA expulsara a Cuba y en 1964 reclamara a los países miembros interrumpir las relaciones con ella —lo que progresivamente hicieron todos, excepto México y Canadá—, las cuatro naciones independientes irían a contracorriente. Su decisión condujo a un debate en la OEA que concluyó a mediados de década, cuando en julio de 1975, en San José de Costa Rica, por votación simple, la OEA acordó dejar a la determinación de cada país decidir la naturaleza de sus relaciones bilaterales con Cuba.

***

En 1973, Fidel inició una gira internacional que lo llevó del Caribe a África, para asistir a la IV Cumbre del MNOAL, en Argel, y de ahí a Vietnam. El 2 de septiembre arribó a Guyana. Tras una intensa visita, Forbes Burnham siguió con él hacia Trinidad y Tobago, donde los esperaban el premier local, Eric Williams, y sus colegas Errol Barrow y Michael Manley.

En Puerto España, los cinco primeros ministros sostuvieron una larga reunión. De allí, Fidel, Burnham y Manley continuaron viaje hacia Argelia, con escala en Guinea, donde los recibió Sekou Touré, que se sumó a la comitiva rumbo a la cumbre del MNOAL. Fue un viaje cargado de simbolismo político, geográfico, étnico, cultural...

En el artículo 18 Días inolvidables, Juan Marrero, que dio cobertura a la gira como enviado especial de Granma, cuenta que, en el encuentro en Trinidad y Tobago, el 3 de septiembre de 1973, Fidel expuso a los líderes caribeños la necesidad de los países de América Latina y el Caribe de integrarse y cooperar entre ellos: «Debemos —les dijo— tener una organización regional que defienda nuestros intereses sin los Estados Unidos».

El 14 de julio de 1973, por el Tratado de Chaguaramas, quedó fundada la Comunidad del Caribe (CARICOM).

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