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¿Quién era Betances?

Breves datos biográficos de Ramon Emeterio Betances Alacán

La contestación a la pregunta inicial es bastante compleja ante la grandeza de la figura de Betances. Médico, abolicionista, independentista y revolucionario es la descripción más común que vemos en cualquier enciclopedia. Cada una de sus facetas son importantes y enriquecedoras en pleno siglo XXI. Ramon Emeterio Betances Alacán nace en Cabo Rojo en 1827. Su padre, Felipe Betances, de origen dominicano y su madre María del Carmen Alacán era oriunda de Cabo Rojo. Tanto su padre como su abuelo materno eran hacendados. Al fallecer su madre, Ramon Emeterio Betances es enviado a Francia para seguir sus estudios. Realiza sus estudios intermedios en Toulouse y prosigue estudios en Medicina en Paris. Mientras estudia sus cursos universitarios estalla la revolución de 1848 en Francia y otros países en Europa. Como participante de dicha gesta revolucionaria adopta la ideología republicana y antimonárquica el resto de su vida. Se consolida un Betances partidario de la causa independentista de Las Antillas.

Finaliza sus estudios en medicina con su tesis acerca de ‘las causas del aborto’. Tema aun vigente que debemos observarlo como Betances lo veía. Un asunto de salud pública y de salud para las mujeres. Regresa a Puerto Rico y se establece en pueblo de Mayagüez para su practica médica. Para mediados de la década del cincuenta del siglo XIX azota la epidemia del cólera. Los casos mas severos en el área oeste ocurren entre los meses de julio y agosto de 1856. Las personas mas afectadas son las personas negras esclavas debido al hacinamiento y a las condiciones de vivienda en las haciendas. En medio de la epidemia ve morir a su cuñado y su madrastra. Tanto Betances como el Dr. Francisco Basora trabajan sin descanso. De ahí surge el apodo ‘medico de la gente pobre’. Su práctica medica evoluciona y se desarrolla al de la salud pública. Posteriormente funda el Hospital San Antonio. Betances redacta documentos para atender epidemias futuras.

Betances junto al Dr. Francisco Basora y Segundo Ruiz Belvis funda una sociedad abolicionista que operaba bajo el clandestinaje. Para finales de la década del cincuenta del siglo XIX una de las actividades abolicionistas consistió en pagar 25 pesos por el acta de liberto para la niñez y/o hijos(as) de personas esclavas en la pila bautismal de la catedral de Mayagüez. Otra de las actividades era embarcar esclavos liberados a islas vecinas o a Estados Unidos donde se había proclamado el decreto de emancipación. Para estas fechas sufre el fallecimiento de su prometida María del Carmen Henri, apodada como ‘Lita’. De ahí escribe su obra La virgen de Borinquen. Tras atravesar su dolorosa perdida surge el mito alrededor de Betances de las razones para dejarse crecer la barba y el cabello.

A pesar del desanimo, los eventos en Las Antillas lo convocan a proseguir su trabajo organizativo. La lucha en Republica Dominicana por restaura su independencia lo incentiva a proseguir su lucha emancipadora. La gesta del Grito de Lares ya no admite mas dilación. Para mediados del sesenta del siglo XIX ingresa a la masonería y funda la Logia Yagüez. Dentro de las filas de la masonería logra reclutar varias personas a la causa independentista. Se fundan las sociedades secretas para encaminar la insurrección de 1868. Esto acontece tras el fracaso de los trabajos realizados por la Junta Informativa de Ultramar en la que Ruiz Belvis tuvo una importante participación. La corona hispánica no tenía ninguna intención en atender las demandas de sus dos colonias, ni acoger las recomendaciones de la junta informativa, que incluía la abolición de la esclavitud. La ruta insurreccional se convirtió en la única vía liberadora.

Así como surgen las sociedades secretas, nacen las proclamas, se recaba dinero para armamento y municiones. Se establece una política diplomática con naciones latinoamericanas para solicitar apoyo a la causa de Puerto Rico y Cuba(véase el viaje de Ruiz Belvis a Chile). Se enarbola una bandera y se compone un himno, La Borinqueña. En medio de la organización para la insurrección, Betances y otros patriotas son desterrados. Betances ya nunca pudo regresar a su Cabo Rojo amado; ni a la pileta, ni a los guayabos como añoraba.

Poco antes del Grito de Lares, Puerto Rico sufre el azote de un huracán y un terremoto que golpea duramente la economía, además provoca un alza en los precios de los productos. Hay inflación y escasez. Desafortunadamente los planes revolucionarios de Betances están en peligro. Tras su destierro las autoridades coloniales allanan residencias y comercios de patriotas. Algunas sociedades secretas son descubiertas y el grito lareño debe ser adelantado.

La gesta del Grito de Lares tiene varias interpretaciones. Tanto una derrotista o como una gesta victoriosa. No es mi intención entrar en tales méritos, pero su impacto histórico, revolucionario y emancipador en innegable. La abolición de la esclavitud y la quema de la libreta de jornalero son evidentes muestras de la lucha de clases que significa Lares, como importantes proclamas realizadas en aquella plaza. Luego del Grito de Lares, Betances exige y hace campaña abierta por la excarcelación de cientos(as) presos(as) políticos(as).

Al conocer la continuación de la lucha independentista en Cuba se pone a disposición para apoyar la causa. Al volver establecer residencia en Francia, prosiguió su oficina médica y recabar apoyos a la causa antillana en Europa. su trabajo internacionalista transita entre la traducción de proclamas, documentos y obras del francés al español y viceversa. También pone a disposición de las armas para la causa boricua para ser donados a la manigua cubana. Crece su admiración por Toussaint Louverture, Simón Bolívar y José Martí, con quien se carteaba. Ve con preocupación la expansión territorial de Estados Unidos bajo la ‘Doctrina Monroe’ hacia la costa oeste de California. Betances también realiza labores diplomáticas para Republica Dominicana en Europa sin devengar un salario.

Se vincula a Betances en ayudar al anarquista italiano Michele Angiolillo en los gastos de transporte para España en el operativo de ajusticiamiento del ministro Cánovas del Castillo. Las repercusiones de tal acción afectaron a Puerto Rico tras un acuerdo entre autonomistas puertorriqueños y el nuevo ministro Mateo Sagasta. Con dicho acuerdo, el gobierno hispánico aprueba la carta Autonómica de 1897. Finalmente, Betances fallece en septiembre de 1898, poco después de la invasión de estados Unidos a Puerto Rico, no sin antes dejar claramente establecido que no quería que nuestro país fuese colonia de España ni de Estados Unidos.

*Nota: breve mensaje ofrecido por Cacimar O. Cruz Crespo en los actos de la 42 Jornada Betances el 8 de abril de 2023 en la plaza de Cabo Rojo (cuna de Betances).

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