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Los días antes del 1 de marzo de 1954


Prof. María de los Ángeles Vázquez

28 de febrero de 2021


Hoy recordamos los eventos del 1 de marzo de 1954 y honramos la memoria del valiente comando que ejecutó la acción: Dolores "Lolita" Lebrón Soto, Irvin Flores Rodríguez, Andrés Figueroa Cordero y Rafael Cancel Miranda.


Hoy no voy a hablar sobre los detalles del Ataque al Congreso, los cuales son ampliamente conocidos. Los organizadores de esta actividad me han pedido que comparta con ustedes los detalles de la vida de Rafael Cancel Miranda en los días previos a esa acción. Estos recuerdos que hoy comparto con ustedes no son mis recuerdos, o más bien son mis recuerdos de los recuerdos de Rafael sobre esos días. Es la historia que construyo de nuestras muchas conversaciones, que hoy tanto extraño, y de las tantísimas conferencias y entrevistas que sostuvo Rafael sobre el Ataque al Congreso. Según pasó el tiempo, siguió recordando detalles, pero hubo preguntas que nunca pudo contestar porque los detalles se borraron con el paso de los años, o porque tenían que quedar en un silencio obligado.


Para hablar de los días inmediatamente antes del Ataque al Congreso voy a retroceder un poco más en el tiempo para que conozcamos los eventos que confluyeron para que Rafael estuviera en Nueva York en marzo de 1954. Comencemos en el año 1948, seis años antes del ’54.


Recién comenzado el año escolar, y habiendo cumplido los 18 años, Rafael fue arrestado por primera vez camino a la escuela Baldorioty en el Viejo San Juan. Fue acusado de violar la Ley de Servicio Militar Obligatorio de Estados Unidos y sentenciado a dos años y un día de cárcel. En marzo de 1949 fue trasladado, junto a un grupo de nacionalistas, a la cárcel federal de Tallahassee, Florida.


Regresó a Puerto Rico en mayo de 1951, al completar su sentencia. Pero ante la amenaza de ser arrestado nuevamente, en junio de ese mismo año, su padre y don Santiago Mari Ramos, padre de Juan Mari Bras, compraron un pasaje y lo enviaron a Cuba bajo el nombre de Rafael Rodríguez.


En La Habana, Rafael vivió exiliado durante 14 meses, hasta que el dictador Fulgencio Bastista, a petición de la embajada estadounidense, lo expulsó de Cuba y lo envió de vuelta a Puerto Rico.


Llegó a Puerto Rico el 25 de agosto de 1952. Su padre, Rafael Cancel Rodríguez, se encontraba encarcelado en la Penitenciaría Estatal por violación a la Ley de la Mordaza y su familia inmediata, esposa, hermana y cuñado se habían ido para Nueva York donde estarían menos expuestos a la persecución que se libraba en la Isla contra los nacionalistas y sus familias.


Durante el primer mes de su regreso, Rafael vivó en casa de familiares. De ese tiempo, recordaba con particular cariño los días que pasó en la casa de su tía Joba, hermana de su madre, Rosa Miranda Pérez, pescando en la playa Córcega de Rincón, de donde provenía su familia materna.


En septiembre de 1952, a un mes de haber regresado de Cuba, el FBI arrestó a Rafael, nuevamente por violación a la Ley de Servicio Militar Obligatorio, y lo encarcelaron en La Princesa, donde pudo hablar por última vez con don Pedro Albizu Campos.


Mientras tanto, se había urdido un plan para aparentar que Rafael se inscribiría en el servicio militar, por supuesto, sin intención alguna de cumplir, pero para evitar ser encarcelado nuevamente y poder participar en una acción que se llevaría a cabo en Puerto Rico más adelante y para la que contaban con su participación.


El plan se puso en acción. Rafael fue trasladado al Campamento Buchanan. Allí, durante una breve estadía, protagonizó varios incidentes y contaba que había alborotado a los reclutas con su prédica nacionalista. Finalmente, según consta en documentos en su Carpeta de la Policía, las autoridades militares lo declararon no apto para el servicio. Dice el informe: En Buchanan, Cancel Miranda fue rechazado por las autoridades militares… por no hallarlo apto.


Durante el tiempo que siguió a su salida del Campamento Militar de Buchanan, Rafael estuvo en comunicación con un núcleo de nacionalistas en el oeste de la Isla. El plan era que Rafael viajaría a Nueva York para reunirse con su familia y despistar a los policías que lo vigilaban constantemente en Puerto Rico, pero regresaría para tomar parte en una acción armada.


En diciembre de 1952 Rafael viajó a Nueva York. Llegó, sin abrigo, como él siempre señalaba. Se instaló en el apartamento de su hermana y cuñado en el sector de Williamsburg en Brooklyn, donde también vivía su esposa con su pequeño hijo. Inmediatamente se integró a la Junta Nacionalista de Nueva York y ayudó a organizar la subjunta del Partido en Brooklyn. Hizo contacto con el licenciado Julio Pinto Gandía, amigo y compañero nacionalista de su padre, y con Irvin Flores Rodríguez, su compañero nacionalista y amigo desde la adolescencia en Mayagüez.


¿Cómo fue la vida de Rafael en Nueva York durante los 14 meses que transcurrieron de diciembre de 1952 al 1 de marzo de 1954? Para empezar, tenía dos trabajos: uno en una fábrica de Brooklyn, y otro en la Quinta Avenida de Nueva York. De este último guardaba gratos recuerdos. Se trataba de un negocio familiar de dos hermanos franceses. La tienda se llamaba Édouard Custom Shoes, “Édouard” escrito con la ortografía de la lengua francesa, y que podía tratarse tanto de un primer nombre como de un apellido.


Los hermanos se dedicaban a confeccionar zapatos para las estrellas de los espectáculos de Broadway. En ese trabajo Rafael hacía de todo, lo que hiciera falta, hasta proteger al dueño de visitantes agresivos. Los hermanos llegaron a apreciar y confiar tanto en Rafael que cuando el FBI y la prensa entrevistaron al señor Édouard luego del Ataque al Congreso, éste declaró, y así lo publicó la prensa, que no sabía nada de la actividad política de Rafael, pero que en lo que él se refería, Rafael era una persona muy decente y cuando saliera de la cárcel, si así lo quería, volvería a tener trabajo en su tienda.


En cuanto a su actividad política en la Gran Urbe, Rafael asistía a las reuniones de la Junta Nacionalista de Nueva York y compartía con sus amigos, Irvin y Andresito. Recordaba que una noche estuvo frente a la entrada de un cine hispano, junto con Lolita Lebrón, vendiendo ejemplares del periódico del Partido Nacionalista. No recuerdo que Rafael mencionara haber participado en las muchas actividades sociales, como los bailes, que en esa época organizaba la Junta Nacionalista de Nueva York para recaudar fondos.


La estadía de Rafael en Nueva York coincidió con la intensa actividad diplomática, o de cruda fuerza imperialista, que Estados Unidos llevaba a cabo en la ONU para que se removiera a Puerto Rico de la lista del Comité de Países Dependientes. Este Comité tenía la encomienda de mantener vigilancia sobre los países que aún no habían alcanzado su soberanía. Recordemos que recién se había creado el Estado Libre Asociado de Puerto Rico y, Estados Unidos intentaba convencer a la comunidad internacional de que Puerto Rico había dejado de ser una colonia y había entrado libremente en un pacto con la metrópoli.


En su informe al Partido Independentista Puertorriqueño, el licenciado Gilberto Concepción de Gracia, quien cabildeaba en la ONU en representación de su partido, hace un recuento magistral de esos días y cómo iban cambiando los votos de los delegados que inicialmente se habían expresado en contra de remover a PR de la lista de Territorios Dependientes. Ésto, según intensificaba la presión o el chantaje por parte de Estados Unidos.


Rafael, un joven de 23 años, acudía a la ONU para escuchar las sesiones. Recordaba que a veces coincidía con el licenciado Concepción de Gracia en las escalinatas de entrada al edificio y le preguntaba cómo iban las cosas. También recordaba haber asistido a una actividad en el apartamento de doña Rosa Collazo, cuyo invitado especial era el delegado de la India en la ONU. Este delegado defendió a Puerto Rico y luchó junto a los boricuas para que su nombre no se removiera de la Lista de Territorios Dependientes. Según los recuerdos de Rafael, esta recepción se llevó a cabo pocos días antes del Ataque al Congreso de 1954.


Al final, Estados Unidos prevaleció y Puerto Rico fue eliminado de la lista del Comité de Territorios Dependientes de la ONU con una votación mayoritaria, pero no unánime. De hecho, la suma de los votos en contra y abstenidos superaba los votos a favor de la petición de Estados Unidos.


Concluidos los eventos en la ONU, se fragua el plan para llamar la atención del mundo hacia la situación colonial de Puerto Rico y el gran engaño a la comunidad internacional que acaba de ocurrir en la ONU. Rafael narró muchas veces cómo una noche Pinto Gandía llegó al apartamento donde vivía, acompañado de Lolita Lebrón. Ésta se unió a las mujeres de la casa y Pinto Gandía y Rafael se retiraron a otra área para hablar en privado. Pinto Gandía le pidió a Rafael que viajara a Washington D.C., estudiara la ruta para llegar al Capitolio Federal y trajera información y mapas, todo para un grupo con una misión. En ese momento, Pinto Gandía no le reveló a Rafael los nombres de los integrantes del grupo, ni la misión.


Rafael contaba que se vistió bien para no llamar la atención, fue a Washington, D.C. y cumplió con la encomienda de Pinto Gandía. A su regreso, Pinto Gandía le informa que ya no había grupo y, por lo tanto, la acción no se realizaría. Rafael, entonces, le pide a Pinto Gandía organizar un nuevo grupo, del cual él sería parte. Se encarga, además, de reclutar a sus amigos nacionalistas Irvin Flores Rodríguez y Andrés Figueroa Cordero. Lolita, que según entendía Rafael era parte del grupo, permanece como tal en el nuevo grupo, a pesar de las objeciones de los varones que pensaban que con ellos tres eran suficiente para cumplir la misión.


Rafael nunca logró recordar cuántos días antes del 1 de marzo fue a Washington, pero aseguraba que habían sido muy pocos, 2 o 3 días. Sobre las horas antes de salir para la estación del tren, donde se reuniría con Pinto Gandía y sus compañeros de comando para salir hacia Washington D.C., en una entrevista que le hizo Ángel Collazo Schwarz para su programa radial La Voz del Centro, narró lo siguiente:


Cito de la entrevista de Collado Schwarz:

¿Cómo empezó ese día para ustedes?/ Bueno, para mí empezó triste./ ¿Por qué?/ Porque no era un viaje de placer. Empezó triste cuando me despedí de mis dos niños, pues se me salieron un par de lágrimas, porque yo esperaba no volver a verlos, morir como esperábamos los cuatro, y fue un viaje triste. … era algo que uno tenía que hacer, uno estaba convencido de que había que hacerlo, costara lo que costara en cuanto a la vida personal de uno.

Rafael contaba que salió del apartamento como quien va a trabajar, pero se dirigió a la estación del tren. Allí se encontró con Lolita, Irvin, Andrés y Pinto Gandía. Este último les entregó los boletos de ida y las armas: una pistola a Irvin, otra a Andrés y dos a Rafael, la suya y la de Lolita. Habían acordado que Lolita no viajara armada por si los detenían en el camino. Pinto estrechó las manos de los varones y se despidió de Lolita con un abrazo.


Del viaje en tren, Rafael narró lo siguiente: ….nos sentamos creo que Lolita, Irvin, Andresito adelante, y yo por detrás mirando, y recuerdo cosas, vanidad…. Dicen que la mujer es la única vanidosa, pero yo creo que hasta el hombre más hombre también porque a mí me preocupan dos cosas: que nos interceptaran, que falláramos. Después que me monté en el tren, me olvidé de todo lo demás; me saqué todo lo demás de la cabeza. Lo mío era concentrarme en que no falláramos. …


La otra cuestión era, no sé por qué, si la muerte es la muerte, que la bala que me cogiera me diera en el corazón, y no en la cabeza. También veía en mi imaginación a los compañeros abatidos a balazos.


Llegaron a Washington, D.C. en un día nublado. Lloviznaba. Los cuatro siguieron adelante y cumplieron con su destino.

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Rafael sí mencionó haber asistido a uno de esos bailes con Lydia Collazo, a solicitud de doña Rosa Collazo, quien le pidió que acompañara a su hija como una especie de chaperón. Esto probablemente ocurrió en un viaje anterior que hizo Rafael a Nueva York cuando estaba próximo a su primer encarcelamiento en 1949. Fue enviado por su padre para que se despidiera de una novia, cuyos padres la habían enviado a estudiar a Manhattanville College en un intento para acabar con el romance.

Irvin y Andresito estaba organizada, los detalles habían sido afinados, el comando había sido informado sobre el día y la hora. Solo quedaba recibir las armas y echar a andar. Pero faltaban días para ponerse en marcha. Exactamente cuántos no sabemos.

De agosto a diciembre de 1952, Rafael estuvo muy activo: haciéndose pasar por su hermano de crianza, entró a la Penitenciaría Estatal para visitar a su papá; vivió días felices con su tía-abuela materna, la tía Joba, en la playa Córcega de Rincón, escondido de las autoridades que lo buscaban y, como mencioné, estuvo preso en La Princesa y luego internado en el Campamento Buchanan.


Encuentra la carpeta de Rafael Cancel Miranda en el siguiente enlace: Carpeta Rafael Cancel Miranda Vol 1 | Puerto Rico | Cuba (scribd.com)