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El último discurso de Corretjer: El miedo a la represión es miedo a la independencia

En recordación al natalicio de Juan Antonio Corretjer

El 3 de marzo conmemoramos el natalicio de nuestro querido Don Juan Antonio Corretjer, poeta nacional e incansable luchador por la independencia nacional. A continuación reproducimos el último discurso que pronunció, con motivo de la conmemoración del natalicio de Andrés Figueroa Cordero en el pueblo de Aguada, el 29 de noviembre de 1984. Poco después Corretjer enfermó y murió en enero del siguiente año. Los primeros segundos del discurso no aparecen en la grabación original. La transcripción de la cinta estuvo a cargo de la compañera Nancy Olvera.


(…) Pero comparando a Oscar Collazo, a Lolita Lebrón, Andrés Figueroa Cordero, Rafael Cancel Miranda e Irvin Flores conmigo mismo, yo sé que son ellos los que merecen el título de héroe nacional y no yo. Y estoy seguro que todos ustedes se sienten con los mismos sentimientos que yo estoy expresando ante ustedes; y que hoy, mañana y siempre, éste cuadro de patriotas será estimado y puestos por encima de todos los puertorriqueños, de todos los luchadores de la independencia de Puerto Rico que hoy vivimos, y sólamente serán equiparados a aquellos que lleven la lucha por la independencia de Puerto Rico más allá de Jayuya, más allá de Casa Blair y más allá del Congreso de Estados Unidos. (Aplausos)

A partir de la Insurrección de 1950, toda la lucha, toda la lucha armada por la independencia de Puerto Rico ha sido propaganda armada. Oscar Collazo, Lolita Lebrón, Andrés Figueroa Cordero, Rafael Cancel Miranda e Irvin Flores, tienen un sitio único en la historia; y no digo en la historia de Puerto Rico, sino en la historia de todo el hemisferio occidental desde el Canadá a la Argentina y a Chile. El acto de propaganda armada tiene por suprema característica llamar la atención de la manera más dramática, de la manera más espectacular, hacia un problema político específico. Y en la historia de todo el continente, con toda la pléyade de héroes que conocemos, cuyos nombres están a flor de nuestros labios porque están en nuestro corazón; lo que Rafael Cancel Miranda, Lolita Lebrón, Irvin Flores y Andrés Figueroa Cordero llevaron a cabo en el Congreso de Estados Unidos, no lo hizo Hitler, no lo hizo Mussolini, no lo hizo Hirohito y no lo ha hecho el más arrojado y grande de los revolucionarios de América Latina vivo que es Fidel Castro Ruz. (Aplausos)

Es en esa apoteósica acción de propaganda armada llevada a cabo el primero de marzo de 1954, en el hemicíclo de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, había un contenido riquísimo. Es en la Cámara de Representantes de Estados Unidos en donde se origina todo tributo contributivo, y por esa misma razón, es en la Cámara de Representantes de Estados Unidos que se origina la Ley de Servicio Militar Obligatorio; que es el tributo más alto y más precioso que puede imponerse a un pueblo, legislarse sobre un pueblo. Y para castigar, para llamar la atención al mundo sobre esa barbaridad imperialista y colonialista de Estados Unidos, de imponer su Servicio Militar Obligatorio, su cuota de sangre humana como tributo a los puertorriqueños, que los compañeros fueron a la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Y llamaron la atención del mundo como jamás ningún otro equipo de propaganda armada en la historia del continente, del hemisferio occidental haya logrado hacerlo. La gallardía, la valentía, el sentido del deber cumplido más allá de toda inhibición, de toda idea de límite, sobrepasa en ésta compañera cuya presencia, cuya ausencia lamentamos ésta noche en Aguada porque está enferma; llevaron el nombre de Puerto Rico a todos los confines de la tierra.

Y en donde quiera que se recuerda ésta fecha y se recuerdan éstos nombres, se sabe que hay una nación puertorriqueña en lucha por la independencia, que es capaz de imponer castigos, hasta como los que impusieron los camaradas que atacaron la Cámara de Representantes de Estados Unidos el primero de marzo de 1954.

Añadiré que es algo axiomático señalar, que ninguna guerra se lleva a cabo con la misma estrategia de una guerra anterior; pero también es innegable que pueden ocurrir muchas concomitantes entre una estrategia anterior, entre una guerra anterior, con la estrategia de una guerra nueva. El caso de Nicaragua es extraordinario ejemplo para ilustrar lo que digo al compararse la estrategia original de Sandino, con la estrategia desarrollada por el movimiento sandinista casi cincuenta años después que él fuera asesinado.

Pero como es necesario aproximarse siempre a nuestra realidad, pero también necesario buscar los ejemplos más cercanos de la universalidad dentro de nuestra propia familia de naciones, me referí al caso presente de Nicaragua; anterior y presente de Nicaragua sandinista. En nuestro caso, el ataque al Congreso de Estados Unidos obedeció al desarrollo de una estrategia que a mí se me ha ocurrido llamar la del salto de pértiga. De manera que con el impulso creador y la concepción creadora de Albizu, bajo la gran consigna estratégica de que La Patria es Valor y Sacrificio y en el entendimiento, de que en cierta clase de enfrentamientos no hay relación de fuerza entre Estados Unidos y Puerto Rico, sino de proporción de fuerzas; Albizu, que siempre, y hay que entender su ira revolucionaria y su dirección revolucionaria desde éste punto de vista, Albizu sostuvo siempre que al pueblo puertorriqueño, por razones históricas indecibles, se le mantuvo emboscado y acostumbrado a no dar cara al enemigo. Hasta el punto que habría que recurrir a los sacrificios mayores, al arrojo mayor, al mayor espíritu de aventura para lograr ir sacando de su larga hipnosis a nuestro pueblo y enseñarlo de nuevo a dar la cara. Y a dar la cara lo enseño hasta el punto en que las demostraciones de valor y sacrificio, de arrojo, de espíritu de aventura, de desprecio sublime por la muerte, todos los compañeros nacionalistas combatientes vivos y muertos han dado el ejemplo.

A través del tiempo, al calor de los recuerdos albizuístas que son y serán siempre puntos de partida en nuestras concepciones revolucionarias, y ante la digestión de todo el proceso revolucionario que ha ocurrido en el mundo después de la Segunda Guerra Mundial, y que en América se inicia con la Insurrección de Octubre de 1950, y logra su primer triunfo total y contagiador en el triunfo de Sierra Maestra, el pensamiento revolucionario puertorriqueño va haciendo deducciones, va haciendo nuevos estudios, va haciendo nuevos análisis, y siempre con Albizu como punto de partida y con el albizuísmo que es un nombre propio el cual tenemos derecho a usar como los nicaragüenses hablan de sandinismo, porque lo de Albizu es una concepción única de la lucha por la independencia de Puerto Rico hasta él.

El pensamiento revolucionario puertorriqueño ha descubierto otra manera de enseñar al pueblo de Puerto Rico a dar la cara. Esa nueva concepción de dar la cara, es decir, de enfrentarse al enemigo a precio de vida o muerte, ha sido concebida y está siendo elaborada y llevada a la práctica por las organizaciones clandestinas: la Organización de Voluntarios por la Revolución Puertorriqueña, las Fuerzas Armadas de Resistencia Popular, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional que vencerán, el Ejército Popular Boricua-Macheteros (Aplausos), y con la frente muy humilde, la Liga Socialista Puertorriqueña y el Comité Especial de Prisioneros de Guerra te saludan: Capitán Andrés Figueroa Cordero. (Aplausos)

Juan Antonio Corretjer y Andres Figueroa Cordero

Esa nueva concepción de dar la cara, es decir, de enfrentarse con las armas al enemigo, tiene un contenido diferente. Es la concepción de la propaganda armada como un proceso de organización revolucionaria y popular. El eslabonamiento más o menos rítmico y que evidentemente, como proceso al fín, irá acercándose al ritmo que históricamente le corresponde; tiene como una de sus razones principales que sea un proceso de organización. Y ese proceso de organización, como contenido procesal a la propaganda armada por la independencia y el socialismo, le dará a la revolución puertorriqueña por primera vez, y se la está dando, una oportunidad de desarrollarse a nivel de masividad.

Pero…¿Donde estaríamos nosotros, adonde estarían todas las organizaciones clandestinas y públicas de Puerto Rico, en ésta noche de Aguada, si no hubiéramos tenido la inmensa fortuna de tener a ése regalo, a ése lujo de la historia que fue Pedro Albizu Campos? (Aplausos) Y adonde estaríamos todos nosotros si esa voluntad revolucionaria patriótica de Albizu Campos no hubiera llevado la lucha por la independencia de Puerto Rico a salto de pértiga desde Jayuya a Washington, cuando ante el asombro del mundo entero, cuando el mundo entero estaba postrado ante el monopolio atómico de Estados Unidos, Europa en ruinas, la Unión Soviética con veinte millones de cadáveres producidos por el ataque nazi, Africa postrada todavía sin despertar, América Latina de rodillas. Puerto Rico da el campanazo, el salto de pértiga albizuísta y se comete la inmensa, histórica y gloriosa falta de respeto de entrarle a tiros al imperialismo yanqui desde Jayuya hasta Washington.

Ahora no vamos con el salto de pértiga. Puerto Rico va e irá por algún tiempo todavía con toda su actividad revolucionaria prácticamente reducida a la propaganda armada, pero con un propósito constante, deliberado, meditado, bien pensado, de que la propaganda armada sea un factor de constructividad organizativa hasta poner al pueblo puertorriqueño entero de pié sobre la bandera de la revolución, y a llevar en su día a Puerto Rico a su independencia y al socialismo.

Tocaré otro tema ya tocado en la tribuna: el de la unidad de las fuerzas independentistas. No me voy a remontar a un pasado que no es ni corto ni agradable, sino demorarme en un presente lamentable. Y no voy a ni siquiera mencionar el estado en que la lucha por la unidad independentista se encuentra en éste momento; pero sí diré que en éste momento, en los pasados años se organizó un comité unitario independentista que ha hecho un trabajo modesto, eficiente, de gran voluntad y de gran acercamiento al pueblo puertorriqueño, sobre todo en el área oeste de Puerto Rico. Sin embargo…¿Cuál es la razón por la cual los comités unitarios no han desarrollado al grado en que ya debían ganar su desarrollo? Para mí no es secreto, lo peor que le puede ocurrir al imperialismo es ver a un independentista darle la mano a otro. Basta que un independentista le dé la mano a otro para que el imperialismo entre en un estado de delirio; es necesario para el imperialismo no únicamente evitar el proceso de desarrollo de un movimiento independentista unificado, sino matar sus gérmenes organizativos, antes de que empiece a retoñar visible.

Ruben Berríos, Rafael Cancel Miranda, Juan Antonio Corretjer y Juan Mari Brás

Se pueden reclutar todas las razones, incluyendo las razones calumniosas, incluyendo las fantasías y las creaciones de motivaciones que realmente, o absurdamente, o mentirosamente pueden circunscribirse alrededor de un movimiento unitario pro-independencia de Puerto Rico; pero la razón fundamental por la cual no se desarrolla un movimiento independentista unitario al ritmo y al grado en que aparentemente es posible, es porque el imperialismo yanqui recluta y concentra todos sus recursos en evitar que un independentista de Puerto Rico le dé la mano a otro independentista. Ni ese grado de unidad, de expresión de amistad tan común en Puerto Rico le agrada a éste monstruo cuya sede central está en Washington. Toda la economía, todas las finanzas disponibles, todas las tramposerías de los servicios secretos de Estados Unidos son reclutados a diario contra la lucha por la independencia, pero con una constante: no permitir el desarrollo de un movimiento independentista unificado.

Es posible que en momentos determinados toda la monstruosidad imperialista, de la represalia imperialista, se enfoque sobre un movimiento en particular, como lo hizo con el Partido Nacionalista cuyo exterminio fue decretado, y que no se haya permitido un momento de sosiego al Partido Nacionalista para reorganizarse. El Partido Nacionalista de Puerto Rico es reorganizable no importa el tiempo que haya pasado. Muchas veces yo he dado ejemplos históricos de ello, y esta noche me referiré brevemente a uno: la reorganización del nacionalismo irlandés en los primeros años del siglo veinte.

El Sinn Fein parecía haber sido erradicado y la idea del nacionalismo sofocada para siempre en Irlanda. Pero un día, un hombre de apellido Larkin, que había pasado largos años en el exilio, anciano ya, regresa a Dublín. Y monta un pequeño negocito en un rincón de Dublín. Era un viejo combatiente de la independencia de Irlanda y, poco a poco, empiezan a pasar por el negocio personas, jóvenes, viejos. Y alrededor de Larkin se organiza, no sólamente el movimiento obrero irlandés, sino que produce el movimiento huelgario más grande de la historia de Europa antes de la Primera Guerra Mundial con la famosa huelga de los tranvías. Y aparece otro emigrado llamado Jaime Connolly. Y si era nacionalista Larkin, Connolly era comunista y un gran organizador de masas, un gran organizador político. Se van uniendo, y la huelga de tranvías que se convierte en una huelga industrial en toda Irlanda, la respalda Connolly con su ejército de ciudadanos.

Y van concurriendo las circunstancias hasta la alianza para la guerra, en el nacionalismo irlandés que dirije Padraic Pearse, uno de los más grandes poetas de toda la Europa de su tiempo, de todas las épocas. Pearse era más católico que el Papa y Connolly más comunista que Marx, pero ante la desgracia de su patria, ante la esclavitud de su Irlanda, se abrazaron con las armas en la mano y le dieron un duelo de guerra a Inglaterra en Dublín, que el imperio británico tuvo que cañonear la ciudad, cañonear a Irlanda. Y sobre el fuego de los cañones, cuando Padraic Pearse acorralado le entrega su espada al General Howell, y Connolly cae herido y lo llevan a un hospital, lo arrestan en el hospital, le celebran los británicos juicio en el hospital y lo bajan en una camilla y lo sientan en una silla para fusilarlo. Pero Connolly dejó en sus labios el grito de Viva la independencia de Irlanda, de Irlanda libre y socialista. Y Pearse dejó su grito, nos dejó su espada de Viva Irlanda libre.

Y eso mismo podría ocurrir en Puerto Rico con un núcleo de puertorriqueños en los comités unitarios, con el centro moral en el Partido Nacionalista, con la esperanza de una reorganización a pesar de todas las acechanzas del imperialismo, si se va cuidando la unidad desde el fondo alerta de la clandestinidad armada en Puerto Rico. Es por eso que yo digo que toda nueva concepción de la lucha por la unidad de los independentistas de Puerto Rico tiene que tener por punto de partida la emboscada de Sabana Seca.

Los yanquis le dan más importancia, tienen un rencor mayor contra Sabana Seca que contra ninguna otra acción político militar habida en Puerto Rico después de 1954. Y se la tienen por una razón fundamental: porque en Sabana Seca no actuó ninguna organización clandestina aparte, fueron tres organizaciones clandestinas las que llevaron a cabo la acción punitiva de Sabana Seca. Fue la Organización de Voluntarios por la Revolución Puertorriqueña, las Fuerzas Armadas de Resistencia Popular y el Ejército Popular Boricua los que infligieron la derrota y la humillación de Sabana Seca al imperialismo de Estados Unidos. (Aplausos)

Y es ese hecho del carácter unitario independentista revolucionario de Sabana Seca de donde tiene que venir el impulso, el respaldo y la protección, de los movimientos de unificación patriótica independentista puertorriqueño, que enfrente a la agresión constante de Estados Unidos ante el hecho que tanto los mortifica, hasta el punto que se ponen histéricos cuando ven que un patriota puertorriqueño le da la mano a otro. Entonces empezará a desarrollarse un verdadero movimiento unitario en Puerto Rico, que es un factor y una concepción estratégica; la unidad es un factor estratégico de la lucha por la independencia y el socialismo y únicamente podrá llevarse a cabo bajo la protección de las armas revolucionarias de la clandestinidad de Puerto Rico. (Aplausos)

La gran arma del imperialismo yanqui es la represión; la represión psicológica, la represión material, toda clase de represión. Pues es necesario amigos, saber que el miedo a la represión es miedo a la independencia; porque el miedo a la represión significa la falta de fé en que el pueblo de Puerto Rico no tenga bastante estámina, bastante entereza de carácter, bastante voluntad de sacrificio y de lucha, para soportar los castigos a que sea sometido por parte de las agresiones yanquis. Pero nosotros no; nosotros tenemos una fé candorosa en la capacidad puertorriqueña de devolver el castigo al enemigo que se lo inflige. (Aplausos)

Como se hizo en el Congreso de Estados Unidos el primero de marzo de 1954, y como se hizo en Sabana Seca el 3 de diciembre de 1979.

Y aquí el miedo a la represión habrá de terminarse a medida en que las fuerzas clandestinas golpeen victoriosamente al enemigo y todos los factores de lucha del independentismo revivan, den pasos adelante en el adelanto de las causas populares de Puerto Rico, que aguardan la mano amparadora dirigente del independentismo de Puerto Rico. Porque el enemigo, y todos los supuestos enemigos de la independencia de Puerto Rico, adversarios y no, saben esto: que cuando un puertorriqueño es independentista, es confiable. Que con sólo ser independentista, se es más persona decente que los demás, se impone más respeto que los demás. Cuando en Puerto Rico se tiene un pleito en corte, el consejo es: si tiene un pleito en corte búscate un abogado independentista, que no se vende. Y eso explica muchos de los fenómenos que ocurren en Puerto Rico a diario, inclusive en las pasadas elecciones.

Y creo que ya basta con el tema que les he estado ocupando. Voy a terminar con un factor diferente, muy importante. Ya estamos hasta el tedio de oír el campaneo de que en Puerto Rico va a haber un cambio, porque un cipayo fue reemplazado por otro en Fortaleza. No ha habido cambio y no va haber cambio ninguno; Puerto Rico es la misma colonia que era el cinco y el seis de noviembre de este año. Pero sí ha habido y está ocurriendo un cambio que va a dar un salto adelante muy importante, como la manifestación del miedo de Estados Unidos a la independencia de Puerto Rico. ¡El miedo de Estados Unidos a un Puerto Rico independiente en el momento trascendental que vive el mundo! Ese miedo imperialista a Puerto Rico independiente no comienza ahora. Comenzó hace muchos años. Estaba implícito y latente en todo lo anterior. Pero cuando Puerto Rico, por primera vez en la mano de Albizu, se le encara al imperialismo yanqui, empieza a crecer un miedo a la independencia de Puerto Rico. El proceso de Segunda Guerra Mundial, el proceso de Guerra de Corea, el proceso de la Guerra de Vietnam, todo el proceso revolucionario histórico de América Latina a partir del triunfo de Sierra Maestra, les ha hecho recapacitar para sentirse más cobardes que nunca.

Para el marxismo, y específicamente para el marxismo posterior a la obra El Imperialismo de Lenin, Puerto Rico es un libro abierto. El desarrollo del capitalismo obliga, a pesar de sí mismo, al capitalismo metropolitano a desarrollar la colonia. Y un Puerto Rico como el que nosotros tenemos, históricamente señalado como uno de los pueblos más inteligentes de América; desde que Humboldt a fines del Siglo XVIII señaló a la infancia de Puerto Rico como los niños más inteligentes que había encontrado en América. Un pueblo tan despierto como el pueblo puertorriqueño que no se le pasa una, a pesar de la hipnosis colonial que lo deprime; y a pesar de eso afirma y reafirma su personalidad, y los destellos de su inteligencia traspasan nuestras fronteras. Un Puerto Rico independiente con la experiencia histórica que hemos vivido, con el número de abogados, de ingenieros civiles, de ingenieros electricistas, de ingenieros agrónomos, de farmacéuticos, de médicos, con la organización intelectual de la clase profesional puertorriqueña. Y un pueblo tan inteligente y apto con la capacidad de producción que tiene el pueblo puertorriqueño, libre y soberano será el pueblo líder por necesidad en el Caribe. Y Estados Unidos sabe que ese desarrollo colocaría a Puerto Rico, si se sabe dirigir la lucha con mucha prudencia y mucho arrojo a la vez, en un movimiento de todo el Caribe, incluyendo las naciones continentales que lo bañan, en el pueblo líder. Y que ese liderato, esa reorganización de la zona política, económica y militar, será dirigido contra el imperialismo de Estados Unidos. Y por eso, no es que nosotros los puertorriqueños le tengamos miedo a la independencia. Eso no es más que una falacia, que ellos saben que no es más que una falacia: la falacia del soborno masivo y de la imposición por la intriga, por el odio y por la agresión. Lo que no es falacia es el miedo que Estados Unidos le tiene a un Puerto Rico libre, independiente y soberano, porque sabe lo que va a significar frente al deterioro de su poderío imperial.

Pues hablaba yo de un cambio. Ha venido operándose un cambio sin que llamemos la atención lo suficiente sobre el cambio. Ese cambio, del cual no se había apartado Estados Unidos a partir de 1939 cuando el presidente Roosevelt como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lleva a cabo una gira a bordo de un buque de guerra acompañado del Almirante Leahy, el gobernador de Puerto Rico, para convertir a Puerto Rico de un régimen de guarnición en una base de operaciones de las Fuerzas Armadas yanquis, no se había producido un sólo cambio. Pero hace algún tiempo sí se produjo un cambio, un cambio muy importante: el comando naval del Caribe en Puerto Rico fue trasladado a su base natural e histórica de Norfolk en Virginia.

Ese hecho, así de simple apariencia, revolvió todos los planes iniciales y una reconcepción del enfoque de Mahan sobre el Caribe. Y Roosevelt Roads y todo Puerto Rico, que a partir de 1940 había sido puesto a mirar hacia Europa, con ese cambio del traslado, nuevamente del centro de mando del Caribe de la flota de Estados Unidos a Norfolk, vuelca toda la idea estratégica y práctica de Estados Unidos en el Caribe contra los demás pueblos del Caribe, contra toda la América Latina, específicamente ahora contra Nicaragua.

Y ese es un cambio que traerá consecuencias muy serias para los puertorriqueños y para los independentistas de Puerto Rico. Ya se dio otro paso para convertir la reserva militar y naval de Estados Unidos y ascenderla a categoría de guarnición. Por ahí andan realengos ya los guarnicionistas. Y ya también tenemos informes verosímiles de que la lucha contra el independentista va a ir pasando por un proceso de ser un proceso policíaco encargado al FBI y a la CIA, a la inteligencia militar de Estados Unidos. Es algo muy importante y que traerá consecuencias físicas contra muchos independentistas. Porque la CIA intriga y mata, el FBI intriga y mata, la inteligencia militar mata, mata, mata y luego piensa.

Pero para eso estamos dispuestos a enfrentarnos a esa nueva monstruosidad contra nuestra patria y contra la independencia. Y por eso nos retiramos de esta tribuna recordando a cada uno de los presentes que el miedo a la represión es miedo a la independencia por falta de fé en la energía de carácter y en la capacidad heróica y de inteligencia de nuestro pueblo. Muchas gracias. (Aplausos fervorosos)

 

Fuente: El último discurso de Corretjer: El miedo a la represión es miedo a la independencia – Rumbo Alterno


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