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Discurso en la celebración del natalicio de Lolita Lebrón

Por: Astrid Raquel Cruz Negrón, en representación del Colectivo Las Lolitas

Buenos días, compañeras y compañeros. Como bien se me ha presentado, soy Astrid Raquel Cruz Negrón; soy la legisladora municipal por el Partido Independentista Puertorriqueño en Utuado y soy maestra combativa de nuestra escuela pública.

Hoy celebramos la vida de Lolita Lebrón, la figura cimera de la mujer independentista del siglo XX, primer siglo de dominación yanqui. Lolita fue y es muchas cosas, muchas Lolitas. Sabemos q fue obrera de la costura, poeta, madre, revolucionaria, mística religiosa, combatiente independentista, costurera, que fue una mujer intensa, dulce, con mucha fe y muy firme en todas sus convicciones. Hoy quiero resaltar una de sus facetas que nos permite reflexionar sobre la época que estamos viviendo. Lolita fue una mujer de la montaña, una jíbara del centro de la isla, que se vio enfrentada a la disyuntiva de dejar la tierra amada por los estragos del coloniaje y del capitalismo. La escuela elemental de Lolita, en el Barrio Bartolo de Lares, fue la primera escuela agrícola del Departamento de Educación, en el Sistema público. Hoy los centros educativos que enseñan agricultura están siendo amenazados. Un ejemplo de ello es el recinto de la UPR en Utuado, que de los once recintos es el que está amenazado de cerrar. Esto no es casualidad. Es que la zona montañosa y la educación agrícola son necesarias para producir alimentos para que tengamos una patria libre. Bien sabe el opresor por donde atacar. Lolita fue una jíbara que estudió en el Barrio Bartolo, en esa escuela que sería la primera en educación agrícola. Saliendo de ahí, ella hizo el típico recorrido repetido infinidad de veces por nuestros campesinos. Del barrio al casco urbano, de ahí a zonas urbanas más explotadas y de ahí a la metrópoli.

En momentos de crisis ese esquema se agudiza, aprietan las tuercas de la maquinaria creada para despoblar y sustituir población. La precariedad de nuestra gente se profundiza, se separan familias, se disminuye la producción propia de subsistencia, se fomenta la dependencia y de repente se hace inaguantable y nuestro pueblo revienta y empieza a prender fueguitos aquí y allá, se inventan un ropaje para el coloniaje, para apagar esos fuegos. Así se inventó el ELA que hoy queda deslegitimizado, tal como advertimos siempre las independentistas, siguiendo a Lolita, quien visibilizó esto ante el mundo, con su labial rojo y pistola Luger en mano. Ese ciclo de la carreta, del campo al pueblo y del pueblo a la metrópoli, desalentando la producción campesina, la vida de goce de nuestra tierra y la cercanía de los miembros de cada una de nuestras familias para despoblar esta tierra, nunca ha cesado, pero hoy estamos en la coyuntura que más se asemeja a esa crisis previa al 50. Por ello, se nos hace más vigente Lolita, con su resistencia, para desnudar la trama del imperio para explotarnos a nosotros y a nuestra tierra. En aquel entonces quizás era con fábricas, hoy en Airbnb’s o en lo que sea, pero con el mismo fin de apropiarse de nuestra mano de obra y necesidad de consumo, sin acceso a tierra y luego despoblar las zonas más privilegiadas por la naturaleza para quedárselas. El imperialismo que se quiso vestir con el disfraz del ELA hoy queda desnudo. El ELA ha sido el ropaje de payaso trágico que funciona como la ropa invisible del emperador, porque solo los que se benefician de ello, le ven sus encantos. Hoy se desnuda la colonia que Lolita quiso visibilizar. Le vemos hasta el esqueleto enjuto y escuálido. Sus mejores carnes se las lleva el parásito del imperio, que hoy tiene cara de junta fiscal y jueza swain y ley promesa. Estos ya han expresado que muchas decenas de leyes del ELA, e incluso pedazos de su constitución, quedarían inválidos por las disposiciones del plan de austeridad y muerte q se nos pretende imponer para hacer más millonarios a los millonarios. Ante estos embates, vemos a los cómplices y colonialistas del patio reagrupándose para volver a ponerle otros disfraces, otro ropaje de legalismo a la colonia. Lolita, la costurera de la montaña, q migró en busca del pan, bien debía saber coser, pero también descoser. El disfraz de la colonia nos corresponde descoserlo y rasgarlo y hacerlo añicos para coser sobre sus retazos, la bandera de la patria nueva.

Hoy, en el cumpleaños de nuestra Lolita, necesitamos cien, miles, todas las Lolitas que podamos ser, para continuar la Resistencia hasta que tengamos la patria libre y soberana. En su memoria y como celebración de su vida, nos corresponde luchar y no volver a aceptar puntos medios ni disfraces burdos sino tomar como única postura digna y descolonizadora la independencia construida para todas y todos.


¡Que viva Lolita! ¡Que viva Puerto Rico libre!

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